Miles protestan contra el gobierno en Corea del Sur

La policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua el sábado en choques con manifestantes contrarios al gobierno que marcharon por Seúl, en lo que se cree fue la mayor protesta en la capital surcoreana en más de siete años.

Unas 70.000 personas marcharon desde varios puntos desde Seúl hasta un área cerca del Ayuntamiento, de acuerdo con la policía. La manifestación duró hasta la noche y la policía detuvo al menos a una decena de personas. No está claro cuántas personas resultaron heridas, pero hay al menos una grave.

Las marchas, organizadas por grupos civiles, de agricultores y laborales, reunieron a manifestantes con distintos motivos de descontento contra el gobierno de la presidenta conservadora Park Geun-hue, incluidas sus políticas de empleo afines a las empresas y a una decisión de exigir que las escuelas intermedias y de secundaria sólo utilicen libros de historia publicados por el estado a partir de 2017.

Baek Nam-gi, un campesino de 69 años, permanece hospitalizado en estado inconsciente después de caerse y golpearse en la cabeza cuando la policía le disparó con cañones de agua cerca del Ayuntamiento, dijo Cho Byung-ok, secretario general de la Liga de Campesinos de Corea, un grupo activista.

Imágenes de la televisión mostraban a Baek tendido e inmóvil mientras otros manifestantes trataban de alejarlo arrastrando y mientras la policía seguía disparando agua desde los techos de los autobuses de la policía.

Los médicos dijeron a la familia de Baek que su estado de salud es demasiado frágil para intentar operarlo de emergencia, dijo Cho. Un representante del hospital de la Universidad Nacional de Seúl no quiso comentar sobre el tema debido a las normas de privacidad.

Los manifestantes, muchos de ellos con máscaras, portaban carteles y coreaban "Park Geun-hye, renuncie" y "No a los despidos" mientras ocupaban una importante calle y chocaban con la policía, que creó estrechos perímetros con sus autobuses para bloquearlos.

Algunos manifestantes intentaron mover algunos autobuses tirando de cuerdas que ataron cerca de las ruedas de los vehículos, y la policía, con cascos y protecciones, respondió lanzando gases lacrimógenos. Cerca, la policía utilizó cañones de agua desde encima de un muro provisional para dispersar a la gente que intentaba seguir avanzando.