Arrestan exsoldado en relación al Domingo Sangriento

Detectives que investigan la mayor matanza cometida por tropas británicas en Irlanda del Norte, la llamada masacre del Domingo Sangriento en 1972, arrestaron el martes como sospechoso de homicidio a uno de los soldados que disparó ese día, siendo la primera detención de su tipo luego de décadas de exigencia de justicia.

Una unidad especial de policía que investiga los asesinatos ocurridos durante el conflicto de Irlanda del Norte, la Legacy Investigation Branch (Rama de Investigación del Legado), dijo que estaba interrogando al ex miembro del Regimiento de Paracaidistas, la fuerza de élite que mató a balazos a 13 manifestantes católicos en el distrito Bogside de Londonderry. Líderes católicos y abogados representantes de familiares de las víctimas recibieron con agrado el arresto y dijeron que esperan que más soldados jubilados sean arrestados.

El hombre detenido fue identificado como un ex soldado de 66 años de edad que había testificado --con su identidad encubierta-- en dos investigaciones de búsqueda de hechos respecto a su participación en la balacera contra manifestantes cuando era un cabo primero de 23 años. La investigación británica original en 1972 lo exoneró a él y a otros soldados, lo que enfureció a nacionalistas irlandeses.

Pero después de 12 años, la comisión investigadora más costosa en la historia de Gran Bretaña llegó a la conclusión en 2010 de que los soldados habían disparado primero y sin advertencia, y no en respuesta a ataques del proscrito Ejército Republicano Irlandés (ERI); todas las víctimas del Domingo Sangriento, salvo una, estaban desarmadas en el momento en que fueron asesinadas; y ningún representaba una amenaza para los soldados.

Esa comisión facultada por el gobierno británico encontró además que el ex cabo primero y otros soldados habían mentido bajo juramento de decir la verdad cuando aseguraron haber disparado a figuras que portaban pistolas y granadas. El primer ministro británico aceptó los hallazgos y en un discurso parlamentario se disculpó ante las familias de las víctimas del Domingo Sangriento, señalando que la investigación había encontrado que los soldados "a sabiendas ofrecieron relatos falsos para tratar de justificar haber disparado".

El Domingo Sangriento fue un parteaguas en el conflicto de Irlanda del Norte, llevando a católicos radicalizados a las filas del ERI y a su campaña para forzar que Irlanda del Norte dejara de ser parte del Reino Unido. Gran Bretaña en respuesta disolvió el gobierno de mayoría protestante de la provincia e impuso control directo de Londres tras convertirse 1972 en el año más mortífero en las cuatro décadas de conflicto.