Revientan dos presas en el sureste de Brasil; hay 2 muertos

Rescatistas sacaban el viernes a sobrevivientes de un área montañosa en el sureste brasileño que fue inundaba por una marea de lodo viscoso luego de la ruptura de dos presas en una mina de hierro. Las autoridades dijeron que dos personas murieron y 13 están desaparecidas.

El accidente arrojó una mezcla de agua y residuos de minería en un pequeño pueblo 7 kilómetros (4 millas) cuesta abajo, anegando el enclave de Bento Rodrigues. Solamente una veintena de las casi 200 casas en el pueblecito quedaron en pie y automóviles y otros objetos fueron arrastrados en lo que residentes describieron como una erupción de lodo.

Residentes dijeron que no sonaron alarmas para advertirles sobre la ruptura de los diques dique el jueves por la tarde, pero que ellos escaparon corriendo a terrenos más altos tras escuchar el estruendo. Funcionarios no dijeron que causó las rupturas, pero Guilherme de Sa Meneghin, de la fiscalía del estado, dijo que habrá una investigación criminal porque debió sonar una alarma.

Meneghin y el gobernador del estado de Minas Gerais, Fernando Pimentel, dijeron que dos personas murieron, aunque el departamento de bomberos del estado solamente confirmó un muerto. El departamento dijo que cuatro personas resultaron heridas y 13 están desaparecidas, aunque advirtió que la última cifra pudiera aumentar. Aún no se determina el paradero de unas 100 de las alrededor de 600 personas que viven en el área.

En una conferencia de prensa el viernes, Pimentel dijo que se trataba de "una escena terrible, una tragedia ambiental" y agregó que el accidente era "el mayor desastre natural en la historia de nuestro estado".

El residente Joaquim Teofilo Dutra dijo que el fuerte estruendo fue lo que alertó inicialmente a los vecinos de que algo andaba mal.

"Cuando salí ya había gente corriendo cuesta arriba diciendo que el dique se había roto", dijo Dutra a The Associated Press. "Lo único que hice fue cerrar mi casa y correr a la cima".

El socorrista Denir Ubaldo Monterio dijo que vecinos se agruparon para escapar de la marea de lodo.

"En cuanto el lodo comenzó a bajar, los residentes comenzaron a ayudar, informar a los vecinos y asistir a aquellos que tenían dificultades para caminar", dijo. "Cuando el helicóptero de bomberos llegó, el lodo seguía fluyendo".

Centenares de sobrevivientes fueron albergados en un gimnasio en la vecina ciudad de Mariana, un destino turístico 300 kilómetros (185 millas) al norte de Río de Janeiro. La gente durmió en colchones esparcidos por el suelo y revisaba montones de ropa. Otras fueron enviadas a hoteles en el área.

Muchos de los sobrevivientes fueron tratados por heridas en los pies sufridas cuando corrían descalzos para escapar de la avalancha por el devastado terreno y luego sobre asfalto caliente.

El diario O Globo, citando al funcionario estatal de bomberos Vinicius Teixeira, dijo que la capa de lodo, aún húmeda, dificulta los trabajos de rescate.

"Quienquiera que entra corre el riesgo de hundirse y ahogarse en este lodo", dijo y añadió que la mezcla alcanzó la altura de techos en algunas partes. "Existe el peligro de que algunos cuerpos no sean hallados".

Una de las presas en la operación de la mina de hierro de Samarco estalló a unos 20 kilómetros (12 millas) de la ciudad de Mariana, que se ubica a unos 300 kilómetros (185 millas) al norte de Río de Janeiro, informaron el jueves las autoridades.

Sin embargo, en un video publicado después en la página de Samarco, el presidente de la compañía Ricardo Vescovi indicó que dos presas en las instalaciones habían fallado.

"En este momento crítico nuestra atención está en la preservación de la integridad de las personas y el ambiente", decía Vescovi en el video. "Lamentamos mucho y estamos muy conmovidos por lo que sucedió, pero también actuamos para detener el daño causado por este trágico accidente".

La compañía minera brasileña Vale y la australiana BHP Billiton son copropietarias de Samarco.

Un comunicado de Mariana, una ciudad de 40.000 personas, indicó que la presa estalló alrededor de las 4:20 la tarde del jueves.

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Los periodistas de la Associated Press Jenny Barchfield en Rio de Janeiro y Mauricio Saverese en Sao Paulo contribuyeron.