"Trumbo" revive el capítulo más obscuro de Hollywood

El famoso guionista de Hollywood Dalton Trumbo, sabía lo que implicaba una investigación cuando fue citado para comparecer ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses de la Cámara de Representantes en 1947.

Sabía que se adentrarían en sus creencias políticas y lo difamarían como prosoviético. Y sabía que se negaría a esa invasión, denunciaría la cacería de brujas y sería encarcelado por hacer esto.

Tras el citatorio, comenzó la carrera para prepararse antes de la tormenta: vender su casa, terminar sus pendientes y, como dijo, "prepararse para ser un don nadie".

Aunque alguna vez estuvo borrado de los cines, el nombre de Trumbo regresa a las marquesinas y en esta ocasión no está en los créditos sino en el título.

"Trumbo", protagonizada por Bryan Cranston, revive uno de los capítulos más obscuros de la historia de Hollywood, la lista negra, y celebra a uno de los hombres de la industria cinematográfica que fue trágicamente marginado.

"Verlo cambiar, verlo pasar de villano a héroe es fascinante", dijo Mitzi Trumbo, la hija de 70 años del guionista.

Durante la década que duró la lista negra, los estudios se negaban a contratar a alguno de los llamados Diez de Hollywood, personas que como Trumbo se negaban a cooperar con el comité, HUAC por sus siglas en inglés, que actuaba de acuerdo a la paranoia de la Guerra Fría.

El periodo, "una época de maldad" como la llamaba Trumbo, ha sido el fondo de varias películas, las más famosas "The Way We Were" ("Nuestros años felices") de Sydney Pollack y "The Front" de Martin Ritt. Pero "Trumbo", que se estrena el viernes en Estados Unidos, es la primera cinta que cuenta la historia a través de sus protagonistas.

El guionista John McNamara cree que la cinta tardó mucho en legar.

"Esta es la única historia importante que Hollywood debe contar sobre sí mismo", dijo.

El primer encuentro de McNamara con la lista negra fue cuando era estudiante en la Universidad de Nueva York. Le dijo al profesor de guionismo Ian McLellan Hunter que le gustó su comedia romántica de 1953 "Roman Holiday" ("La princesa que quería vivir"), y Hunter le respondió: "Yo no escribí esa película, Fue mi amigo Dalton Trumbo".

Trumbo, quien también escribió la novela "Johnny Got His Gun", fue uno de los mejores guionistas de Hollywood por años, con créditos como "Thirty Seconds Over Tokyo" y "Five Came Back". En los años que estuvo en la lista negra, escribió en secreto usando seudónimos y prestanombres. "Roman Holiday" y "The Brave One" ("El niño y el toro") ganaron premios Oscar sin que pudiera surgir su nombre.

La lista negra comenzó a flaquear cuando el director Otto Preminger anunció que le daría crédito a Trumbo por "Exodo" de 1960. Kirk Douglas hizo lo mismo para "Espartaco", cinta para la que el presidente John F. Kennedy ignoró las protestas por la participación de Trumbo con tal de irla a ver.

"Es una memoria reprimida de Hollywood", dijo el director Jay Roach ("Meet the Parents", "Recall"). "Es como si fuera tan desagradable la manera en la que ocurrió que la gente quizá prefiere no recordarlo, no es una historia que se cuente mucho por acá".

"Trumbo" recrea el Hollywood de 1950 con personajes llamativos como Helen Mirren como la columnista de farándula Hedda Hopper, Michael Stuhlbarg como el actor Edward G. Robinson, David James Elliot como John Wayne y Dean O'Gorman como Douglas.

Pero ninguno fue más iconoclasta que Trumbo, un guionista locuaz y fumador que solía escribir en la tina. Su hija Nikola Trumbo, de 76 años, dice que la vida con él era "tecnicolor". Con principios férreos, su manera inmaculada de hablar podría ser hiriente. "Podía destruir a alguien con 12 palabras", dijo Mitzi Trumbo.

A McNamara le encantó revisar la correspondencia y las obras de Trumbo.

"Hay una carta que le escribe a su contratista y comienza con 'Queridos rateros''', dijo McNamara. "Hizo que la desobediencia fuera una forma de arte".

Irritable y dicharachero, "Trumbo" le debe mucho a su protagonista, quien murió en 1976.

"Es muy serio y a veces casi fervoroso o estridente", dijo Roach. "Pero era suficientemente bueno como artista o comunicador, tan bueno que sabía agregar humor, ingenio o ironía para reducir su propia seriedad".

Nikola y Mitzi Trumbo tenían más que motivos suficientes para desconfiar de una producción de Hollywood sobre su padre. "Crecimos sintiéndonos incómodas a hablar con alguien sobre cualquier cosa", dijo Mitzi Trumbo. Las hermanas insistieron en algunos cambios, como darle a Preminger el crédito que le suelen dar sólo a Douglas.

"Fue algo que les pesó con este guion por mucho tiempo, el pobre John puede contarte", dijo Mitzi Trumbo. "Pero al final de cuentas sentí que eran sinceros al tratar de contar la historia bien".

McNamara, Roach y Cranston tuvieron mucho contacto con las hijas de Trumbo. Todos consideran que las lecciones de la lista negra son importantes, que las políticas del miedo y el circo de las comisiones impulsadas por las políticas del Congreso continúan en gran medida hasta ahora.

"Hay momentos en el tiempo cuando el temor se apodera, la última vez fueron esos 14 años", dijo Cranston. "Y la primera enmienda (constitucional) suele quedar de lado, y las acciones motivadas por el temor suelen ganar poder, y creo que eso es incorrecto".

Para los Trumbo, la película es una especie de validación pública.

"Siempre pensé que mi padre era un héroe", dijo Nikola Trumbo.

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Jake Coyle está en Twitter como: http://twitter.com/jakecoyleAP