"Spotlight" apunta sus reflectores al periodismo

Un grupo de reporteros y editores del Boston Globe se reunió recientemente en Nueva York para celebrar el estreno del drama de Tom McCarthy sobre su reportaje ganador del Premio Pulitzer sobre el escándalo de abuso sexual de niños por parte de sacerdotes católicos.

Cuando se les preguntó por qué "Spotlight", que lleva el nombre de su equipo investigador, se había ganado su respeto: "Lo hicieron como se debe", respondieron a coro Walter Robinson, quien encabezó el equipo; el ex editor en jefe Ben Bradlee Jr. y dos reporteros, Sacha Pfeiffer (ahora columnista) y Mike Renzendes, quien sigue siendo parte de Spotlight.

En la película son interpretados, respectivamente, por Michael Keaton, John Slattery, Rachel McAdams y Mark Ruffalo. Por lo general la brecha entre la ficción y la realidad, o Hollywood y la sala de prensa en este caso, suele ser demasiado grande como para generar el tipo de entusiasmo que comparten estos periodistas veteranos.

"Todos nos sentimos como si nos pegó un rayo que de hecho se siente bien", dijo Robinson.

El poder de "Spotlight", que se estrena el viernes, no sólo lo sienten sus reporteros de la vida real; la cinta es un rayo de esperanza para una profesión asediada. Aunque los atributos del filme son numerosos (su gran elenco también incluye a Liev Schreiber como el exeditor del Globe Marty Baron y a Brian d'Arcy James como el reportero de Spotlight Matt Carroll), su fuerte está en la rigurosa representación del periodismo de investigación y su celebración de una especie cada vez más rara en el periodismo.

"Nos impulsó un 'seamos tan precisos y auténticos como podamos, pongamos en esto nuestra fe''', dijo McCarthy, guionista y director de "Win Win" y "The Station Agent". "Nos decíamos una y otra vez ... 'no vamos a jugar juegos'''.

"Spotlight" es un procedimiento periodístico que crea su drama siguiendo de cerca los pasos de los desaliñados y tercos reporteros del Globe. Su trabajo desveló el encubrimiento generalizado que llevó a la renuncia del cardenal Bernard F. Law, sacudió a la Iglesia hasta el Vaticano y le ofreció un ápice de justicia a las miles de víctimas.

Para hacerla, McCarthy y el guionista Josh Singer pasaron más de dos años estudiando paso por paso la investigación de los reporteros que, aunque inicialmente se mostraron escépticos, se convencieron por la diligencia de los realizadores. Además de reunirse con víctimas y periodistas, McCarthy y Singer revisaron documentos y correos electrónicos de años de trabajo que culminaron con la publicación del reportaje en el 2002.

"Rápidamente se hizo evidente que ellos pretendían investigar tanto sobre nosotros como nosotros investigamos sobre la iglesia al principio", dijo Robinson. "Nos hizo confiar más en ellos", añadió Renzendes.

Los reporteros se mantuvieron involucrados a lo largo de la escritura del guion, y después se reunieron con los actores y visitaron el plató en Toronto, que en el filme pasa por Boston.

"Por un lado, Josh y yo tuvimos una conexión fuerte con ellos, pensamos que eran personas realmente interesantes y dinámicas", dijo McCarthy. "Admiramos mucho el trabajo que habían hecho. Cuando fuimos trayendo a los actores, que tuvieron la oportunidad de pasar tiempo con ellos, éstos se sintieron del mismo modo".

Ruffalo salió de la experiencia con un profundo aprecio por Renzendes. "Rara vez uno tiene la oportunidad de sentarse junto a un maestro y entender cómo hace su trabajo", dijo el actor.

James sintió algo similar: "La gente dice que la actuación es una vocación. Yo tiendo a pensar en el periodismo del mismo modo, como una vocación que uno está destinado a hacer sólo porque lo siente por dentro".

Esa conexión ha ayudado a inspirar películas sobre periodismo que van desde "Ayuno de amor" hasta "El gran carnaval" o "Todos los hombres del presidente". Esta última, sobre el drama de Watergate, dramatizó al padre de Bradlee, el editor del Washington Post Ben Bradlee.

"Fue similar en cuanto a la seriedad con la que ambas películas se propusieron hacerlo bien. Recrearon la sala de redacción del Post hasta la T, del mismo modo en que estos tipos recrearon la sala de redacción del Globe", dijo Bradlee, hijo. "Mi padre siempre habló de cómo, para bien o para mal, la gente lo recueda como Jason Robards. Tuvo suerte".

"Spotlight", sin embargo, no es del todo laudatoria. Muestra tropiezos, retrasos y descuidos autodestructivos durante el proceso de investigación. Aunque entre líneas, la cinta tiene un mensaje muy relevante para el mundo noticioso digitalizado de hoy: el periodismo de investigación requiere de tiempo, perseverancia y dinero.

"Para mí, esta película es en gran medida sobre la fe", dijo McCarthy. "Y no la fe religiosa o espiritual sino la fe institucional. La fe en tus conciudadanos, la fe en un periódico".

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Jake Coyle está en Twitter como http://twitter.com/jakecoyleAP