Análisis: Reunión tras reunión no hallan solución a Siria

Otra reunión en otro lujoso hotel en otra ciudad europea rebosante de historia diplomática. Este es el estado del esfuerzo internacional para revivir un plan de paz para Siria.

Este esfuerzo se quedó corto nuevamente el viernes luego de que diplomáticos de Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Turquía se reunieron en Viena para exponer ideas sobre cómo reanudar las negociaciones sobre una transición política en Siria. Los representantes sólo lograron ponerse de acuerdo para reunirse otra vez, posiblemente esta semana.

Otras naciones interesadas podrían participar en el nuevo encuentro, que probablemente se realice en Viena, pero no hay consenso sobre qué naciones deben participar porque algunas se ponen a que participe Irán, mientras que otros apoyan su participación.

Y después de años de negociaciones intermitentes, los cuatro países --junto con otros participantes-- siguen profundamente divididos en el tema más espinoso: el futuro del presidente sirio Bashar Assad.

Los diplomáticos hablan de un cambio de dinámica en Siria y otras partes que podría finalmente acabar con la parálisis. Y dicen que sería irresponsable no ponerla a prueba.

Dada la catástrofe en que se ha convertido Siria, ellos merecen el crédito por buscar una solución diplomática. Sin embargo, ha habido muchas reuniones antes y no han dado resultados.

El encuentro del viernes en la capital austriaca fue el más reciente en una serie de intentos infructuosos de resucitar el acuerdo alcanzado en Ginebra en 2012 y que pide la formación de un gobierno de transición en Siria que pueda supervisar elecciones libres y justas como parte de una transición política más amplia.

Sin embargo a 40 meses de que se firmó el acuerdo, no ha habido avances para implementarlo.

En ese tiempo, el Estado Islámico ha ensombrecido a los rebeldes en Siria que fueron los primeros en oponerse al gobierno de Assad. Al establecer su autodenominado califato en la ciudad de Raqqa, en el norte sirio, agravaron la situación todavía más.

Pero desde entonces, con excepción de otro acuerdo importante alcanzado en Ginebra en 2013 que obligó a Damasco a deshacerse de sus armas químicas, la diplomacia internacional no ha podido hacer mucho.

La semana pasada en Viena, el secretario de Estado John Kerry y el canciller ruso Serguéi Lavrov mostraron sus contrastantes opiniones sobre Assad.

"Es claro que Rusia e Irán apoyan a Assad, y han dicho públicamente que es importante que él esté para que haya estabilidad en el país", dijo Kerry. Otros sin embargo, "entienden que Assad crea una dinámica imposible para la paz, que no se puede lograr la paz --aunque lo quieran-- con él ahí".

Por su parte, Lavrov acusó a Estados Unidos y sus aliados de estar "obsesionados" con el mandatario sirio, comparándolo con lo que pasó con otros líderes autoritarios como el libio Moamar Gadafi y el iraquí Sadam Husein, quienes fueron derrocados.