Colombia vota el domingo en medio de fantasma de corrupción

Las autoridades han extremado las medidas para evitar posibles actos de corrupción y así garantizar la limpieza de las elecciones regionales del domingo, que podrían ser las últimas en medio del conflicto si en marzo próximo se sella la paz entre el gobierno y las FARC.

Varias organizaciones han llamado la atención sobre irregularidades en el proceso y la transparencia de los aspirantes después de descubrir que de los miles de candidatos elegidos hace cuatro años, 892 fueron sancionados, según la Misión de Observación Electoral de Colombia.

En esta ocasión la Fiscalía investiga al 90% de los casi 113.000 aspirantes inscritos a cargos de elección popular para las elecciones del domingo por vínculos con organizaciones armadas, demandas por alimentos y hasta por delitos sexuales.

Paralelamente, el Consejo Nacional Electoral anuló más de un millón y medio de cédulas inscritas sospechosamente en colegios electorales que no son los habituales de los votantes. Los indicios apuntan a que cientos de miles de votantes recibieron entre ocho y 70 dólares para inscribir sus cédulas en lugares de votación diferentes a su lugar de residencia.

La dimensión de la corrupción es tal que, según el vicefiscal Jorge Fernando Perdomo, "no hay un pueblo en Colombia en el que no haya sospechas".

De acuerdo con Camilo Vargas, coordinador del observatorio político de la MOE, una organización no gubernamental dedicada a la vigilancia electoral, "por primera vez las instituciones están actuando antes del día de votación que es cuando se produce gran parte de la corrupción".

Al margen de la elección de 32 gobernadores y 1.102 alcaldes --además de diputados de asambleas y concejales--, el proceso de paz que se sigue en La Habana entre el gobierno y la guerrilla de las FARC está en el trasfondo de la votación.

El domingo "nos jugamos mucho porque la paz verdaderamente se construye en las regiones y serán los próximos gobernadores y alcaldes los que tendrán la tarea de implementar la paz, lo que se llama el período de post-conflicto, de alcanzarse un acuerdo con la guerrilla en marzo", dijo a The Associated Press el congresista oficialista Roy Barreras.

Sin embargo, el proceso de paz que se sigue en la capital cubana no ha logrado frenar la violencia contra candidatos, activistas o periodistas, lo que deja un sabor "agridulce" entre las organizaciones que vigilan estos comicios en los que unos 34 millones de colombianos están habilitados para votar.

En concepto de la Misión de Observación Electoral durante la campaña para los comicios del domingo que inició el 25 julio se han dado 80 hechos violentos que afectan a los candidatos y sus equipos e incluyen siete asesinatos, 18 atentados, 54 amenazas y una desaparición.

"La parte positiva del acuerdo de paz es que por un lado mucha gente que jamás había podía votar por culpa del conflicto armado ahora podrá hacerlo. Pero la parte negativa es que vemos que la violencia política sigue siendo muy alta", añadió Vargas, el coordinador de la Misión.

Según datos del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, hasta el viernes de la semana pasada se habían contabilizado 19 muertes relacionadas con las elecciones, una cifra muy similar a los 21 muertos de hace cuatro años.

Las del domingo también serán unas elecciones para medir el poder entre los dos políticos más importantes del país: el presidente Juan Manuel Santos y el ex mandatario y hoy senador Alvaro Uribe.

Aunque Santos no puede hablar públicamente de sus candidatos preferidos, es un hecho que querrá que los aspirantes de los partidos de la llamada Unidad Nacional derroten a los de Uribe (2002-2010), quien se ha convertido en el principal crítico de su gobierno y del proceso de negociación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En Bogotá, las encuestas dan como favorito al ex alcalde Enrique Peñalosa, seguido del ex ministro Rafael Pardo y de la ex alcaldesa Clara López. Esos mismos sondeos prácticamente dejan sin opción al candidato uribista, el ex presidente Francisco Santos, de cara a la carrera por el segundo cargo de elección popular más importante del país.

Tal vez por eso en la última semana Uribe centró todos sus esfuerzos para conseguir votos en su tierra natal, el departamento de Antioquia, en favor de sus dos candidatos a la gobernación y a la Alcaldía de Medellín: Andrés Guerra y Juan Carlos Vélez, respectivamente.

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Los periodistas de AP César García y Libardo Cardona contribuyeron con este despacho desde Bogotá