Líder chino se despide de la reina; conversará con Cameron

El primer ministro británico David Cameron planea hablar de la lucha contra el extremismo con el presidente chino Xi Jinping el jueves durante una visita oficial que ha sido aclamada como un hito tanto por China como por Gran Bretaña.

Xi y su esposa se despidieron de la reina Isabel II después de pasar dos noches como invitados de la monarca en el Palacio de Buckingham. El mandatario planeaba cenar en la finca rural de Cameron, Chequers, antes de visitar la ciudad de Manchester, en el noroeste, para concluir su viaje de cuatro días.

La oficina de Cameron informó el jueves que las conversaciones se centrarían en asuntos internacionales y cómo China puede ayudar a combatir el extremismo.

Gobiernos occidentales están profundamente interesados en la respuesta de China a la guerra en Siria. China se alió con Rusia para bloquear una serie de resoluciones del Occidente contra el gobierno de Bashar Assad en Naciones Unidas. Moscú ha aumentado su intervención militar en Siria cuyo objetivo, según dice, es el grupo Estado Islámico pero Gran Bretaña y otros consideran que es para apoyar a Assad.

Xi fue recibido con espléndidas ceremonias, en la primera visita oficial de un líder chino a Gran Bretaña en una década.

Ambos países firmaron más de 30.000 millones de libras (46.000 millones de dólares) en acuerdos comerciales, incluido un polémico acuerdo nuclear, mientras Cameron declaró que Gran Bretaña es el "socio de opción" en el Occidente buscado por China.

También ha habido protestas de activistas de derechos humanos y grupos defensores del Tíbet; políticos de oposición han exhortado a Cameron a presionar a Xi en temas de derechos humanos.

El viaje ha dominado a los medios de comunicación en China, en donde el periódico de corte oficialista, Global Times, indicó que "se espera que las relaciones chino-británicas cosechen 'la época dorada'''. Además ha cambiado el tono desde el viaje que Cameron hizo a China en diciembre de 2013, cuando el Global Times indicó que Gran Bretaña era un país viejo "fácilmente reemplazable en la política exterior europea de China".