Ejército mexicano seguirá en las calles pese a críticas

El general Salvador Cienfuegos, Secretario de la Defensa Nacional de México, dijo que el ejército continuará ejerciendo labores de seguridad ciudadana pese a los cuestionamientos a la presencia de militares en las calles por parte de instituciones internacionales.

"Ninguno de nosotros vino a las Fuerzas Armadas para hacer esto. Pero de no hacerlo las Fuerzas Armadas no hay quien lo haga. No estamos cómodos, no lo pedimos, no estudiamos para esto pero, además de cumplir la orden del presidente, es la sociedad quien lo está pidiendo", afirmó Cienfuegos en la tercera parte de una entrevista emitida por un canal de televisión local.

Explicó que no queda otra opción debido a que "no hay los avances sustanciales palpables objetivos en la reconfiguración de las policías", sometidas a fuertes cuestionamientos por sus continuas vulneraciones a los derechos humanos. "Nos olvidamos de nuestros cuerpos de policía y no nos dimos cuenta de la delincuencia crecía y no se contenía" agregó el general, que afirma que dispone de entre 35.000 y 40.000 soldados desplegados en las áreas más violentas del país, donde realizan unas 1.500 acciones diarias.

Sus declaraciones llegan horas después de una seria de críticas lanzadas por las Naciones Unidas a las que el ejército tampoco escapa.

El miércoles, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos exhortó a México a establecer un cronograma para el retiro de las fuerzas armadas de las labores de seguridad pública debido a las violaciones graves de los derechos humanos de las que se les acusa.

Uno de los casos más recientes ocurrió en 2014 cuando un grupo de militares fue acusado de ejecutar extrajudicialmente a presuntos delincuentes después de que se hubiesen rendido. Tres soldados enfrentan un proceso por el homicidio de al menos ocho sospechosos en una bodega de Tlatlaya, una municipalidad del Estado de México, que bordea la capital.

El anterior presidente Felipe Calderón (2006-2012) sacó a las calles a las fuerzas armadas para enfrentar a los carteles de las drogas ante la incapacidad e infiltración de las policías estatales y municipales. Desde el inicio de su mandato dijo que su participación sería una tarea temporal, mientras las autoridades profesionalizaban a sus policías, pero hasta ahora los soldados y marinos continúan con esas labores.