Horas antes de que venciera el plazo un claramente dividido congreso estadounidense aprobó una medida presupuestaria temporal que mantendrá al gobierno en funcionamiento, aunque nada asegura que no habrá otro enfrentamiento similar en diciembre.

Los demócratas ayudaron a los líderes republicanos a aprobar la medida por 277 votos a favor contra 151 en contra, lo que indica un profundo desacuerdo al interior del Partido Republicano luego de que el Senado aprobara la legislación previamente el miércoles por 78-20.

La legislación fue enviada al presidente Barack Obama para que la sancione y entre en vigor, pero hubo críticas de la Casa Blanca.

"El pueblo estadounidense merece algo mejor que una legislación de corto plazo aprobada en el último minuto", dijo el vocerpo, Josh Earnest.

La aprobación de esa medida temporal solía ser rutinaria pero el debate de este año se complicó debido a la división entre republicanos pragmáticos como el presidente de la Cámara, John Boehner, y legisladores menos experimentados alineados con el tea party. Los más conservadores exigían que la ley se utilizara para sancionar a la organización Planned Parenthood despojándola de fondos federales porque ha suministrado tejido humano de fetos abortados para investigación científica.

Los republicanos en la cámara opuestos a la medida ganaron por estrecha minoría pero el apoyo demócrata fue unánime.

La legislación establece el financiamiento del gobierno hasta el 11 de diciembre, lo que garantiza 10 semanas para negociar un presupuesto de mayor alcance que podría estar en vigor hasta pasada la elección presidencial de 2016. Las negociaciones, no obstante, se anticipan difíciles y nada asegura que tengan éxito.

Boehner renunciará a su cargo a fines de octubre, una decisión anunciada la semana pasada tras informar a los republicanos que no se arriesgaría al cierre del gobierno por la diferencia en torno al tema de Planned Parenthood.

Un enfrentamiento similar se registró hace dos años y causó la paralización del gobierno durante 16 días, algo que Boehner, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Mitch McConnell, y otros prominentes republicanos no querían repetir en temporada electoral. McConnell trata de proteger a legisladores que buscan la relección en estados de proclives a su partido como Wisconsin y Pennsylvania, mientras los conservadores republicanos tratan de aprovechar la batalla para obtener simpatías de los electores que simpatizan con la derecha.

El Pentágono y otras agencias nacionales siguen operando con limitaciones automáticas que de hecho congelarían sus gastos a los niveles actuales. Los republicanos promueven aumentar los gastos de defensa, mientras Obama exige un tratamiento igual para los programas nacionales.

Las conversaciones entre McConnell, Boehner y Obama se llevaron a cabo este mes, antes de que Boehner anunciara su renuncia. Muchos de los legisladores republicanos conservadores que contribuyeron a la caída de Boehner exigen mantener limitaciones estrictas a los proyectos de gastos que el Congreso aprueba cada año. Pero los republicanos en el Senado están más dispuestos a reformar el presupuesto del 2011 que a imponer dichas limitaciones.