Naciones Unidas condenó el miércoles el uso de fuerza excesiva y el acoso por parte de las fuerzas de seguridad chilenas contra activistas que participan en manifestaciones en el país y exhortó al gobierno chileno a eliminar lo que definió como ese "vestigio de la dictadura".

"Aún persisten vestigios de antaño que no tienen cabida en el Chile de hoy", señaló en un comunicado el Relator Especial de las Naciones Unidas, Maina Kiai. "El fantasma de esa época acecha especialmente al sector de la seguridad, principalmente Carabineros de Chile, y específicamente las Fuerzas Especiales, en su función de custodiar los conflictos sociales y manifestaciones".

Kiai mencionó el caso de Nelson Quichillao, un trabajador minero muerto en julio de 2015 por un disparo de las fuerzas especiales en la zona de El Salvador durante una protesta laboral. El gobierno chileno dijo que la protesta no fue totalmente pacífica. Sin embargo, Kiai resaltó que "los individuos conservan en todo momento sus derechos a la vida y a la integridad física, aun si se tornan violentos durante las protestas, y es deber del estado salvaguardar estos derechos".

El gobierno chileno no respondió de forma inmediata a solicitudes de comentario por parte de The Associated Press.

Naciones Unidas también dijo que es necesario reformar el marco legal chileno para no permitir que se restrinja el derecho a la libertad de reunión pacífica. En la actualidad se permite a funcionarios locales impedir o disolver las manifestaciones que no hayan sido previamente permitidas por las autoridades.