Una medida de gastos temporaria que mantendría al gobierno en funcionamiento más allá del plazo de medianoche fue aprobada rápidamente por el Senado y ahora pasa a la Cámara de Representantes desde donde se presume llegará por la noche al escritorio del presidente Barack Obama para su sanción.

El resultado de 78 a 20 representó un voto de confianza para el criterio pragmático de una dirigencia republicana resuelta a evitar el cierre del gobierno.

Esta acción, favorecida por el líder de la mayoría en el Senado y la cámara baja, los republicanos Mitch McConnell y John Boehner, ha enfurecido a los legisladores de ultraderecha del Tea Party, que querían usar la medida para castigar a Planned Parenthood, la agencia gubernamental de servicios reproductivos y materno-infantiles, por proveer tejidos de fetos abortados a instituciones de investigación científica.

La furia del Tea Party contra Boehner por la cuestión de Planned Parenthood contribuyó a que el republicano de Ohio anunciara que renunciará a fines de octubre. Su decisión --junto con otras por el liderazgo de la Cámara de Representantes-- ha puesto de manifiesto divisiones entre los republicanos más pragmáticos y un Tea Party cada vez más dominante.

La cámara debía aprobar la medida el miércoles por la tarde, pero los republicanos requieren los votos de los demócratas para contrarrestar la oposición del Tea Party que quiere "privar de fondos" a Planned Parenthood.

De ser aprobado, el proyecto evitará la paralización del gobierno como hace dos años y lo financiará hasta el 11 de diciembre, lo que permitirá diez semanas para negociar un acuerdo presupuestario para el resto del año fiscal 2016, que concluye el 30 de septiembre de ese año.

El líder de la mayoría en el Senado, McConnell, dijo el martes que él y Boehner hablaron recientemente con el presidente Barack Obama y que espera pronto conversaciones sobre el presupuesto.

Están en juego los esfuerzos por aumentar los presupuestos operativos del Pentágono y de las agencias nacionales que siguen operando con limitaciones automáticas que de hecho congelarían sus gastos a los niveles actuales. Los republicanos promueven aumentar los gastos de defensa, mientras Obama exige un tratamiento igual para los programas nacionales.

Las conversaciones entre McConnell, Boehner y Obama se llevaron a cabo este mes, antes de que Boehner anunciara su renuncia. Muchos de los legisladores republicanos conservadores que contribuyeron a la caída de Boehner exigen mantener limitaciones estrictas a los proyectos de gastos que el Congreso aprueba cada año. Pero los republicanos en el Senado están más dispuestos a reformar el presupuesto del 2011 que a imponer dichas limitaciones.