En lo que podría ser un importante cambio en la política estadounidense, los mandos del ejército estadounidense quieren mantener al menos unos pocos miles de soldados en Afganistán más allá de 2016.

Los comandantes apuntan a la fragilidad de la seguridad en el país, subrayada por la caída esta semana de la ciudad norteña de Kunduz ante milicianos talibanes.

Mantener un número significativo de tropas en Afganistán más allá del año que viene supondría un drástico distanciamiento del plan actual del presidente, Barack Obama, que dejaría sólo un contingente de unos 1.000 efectivos militares dedicados a la cooperación en seguridad, con sede en la embajada, a partir del final del año que viene.

Una de las piezas clave en la política exterior de la segunda legislatura de Obama es la promesa de que pondrá fin a la guerra de Estados Unidos en Afganistán y sacará a las tropas del país antes de dejar el cargo.

Ahora hay 9.800 soldados estadounidenses en Afganistán.