Dos días después de que ambas naciones acordaron volver a nombrar embajadores y entablar un diálogo para tratar de resolver su conflicto limítrofe, el presidente de Guyana denunció el martes ante las Naciones Unidas "ambiciones expansionistas" de Venezuela que amenazan la estabilidad de la región.

"Venezuela, cuatro veces más grande que Guyana y con unas fuerzas armadas que son más de 40 veces las de las fuerzas de defensa de Guyana, consciente de su mayor riqueza y de su fuerza militar, e ignorando sus obligaciones como miembro de las Naciones Unidas, de la Unión de Naciones Sudamericanas y de la Organización de Estados Americanos, ha apelado a la intimidación y la agresión", sostuvo el presidente guyanés David Granger ante la Asamblea General de la ONU.

Agregó que "está alborotando una frontera que ya ha sido establecida y desestabilizando una región del globo mediante el uso de sus fuerzas armadas contra un estado pequeño y pacífico" en alusión a la creciente presencia militar venezolana en la frontera.

Venezuela ha rechazado en el pasado denuncias similares, que el presidente venezolano Nicolás Maduro calificó de "mentiras", afirmando que Granger es un "títere" manipulado por las transnacionales petroleras y el Pentágono.

Venezuela reclama la región del Esequibo, que representa cerca de 40% del territorio de Guyana y es rica en oro, bauxita, diamantes y otros recursos naturales. Los reclamos del gobierno de Maduro se intensificaron después de que una filial de Exxon Mobil anunció un hallazgo importante de petróleo en la zona marítima frente a la costa de Guyana.

Granger afirmó que la frontera fue establecida hace 116 años por un Tribunal de Arbitraje que concedió a Venezuela 13.000 kilómetros cuadrados, "un territorio más grande que Jamaica o el Líbano", según el mandatario, y que "todo el mundo acepta nuestras fronteras, excepto la República Bolivariana de Venezuela". Granger dijo que ahora Venezuela reclama "cinco de las 10 regiones" de Guyana.

"No se puede permitir que las ambiciones expansionistas de Venezuela alteren el principio de inviolabilidad de las fronteras, minen los pilares de la justicia internacional y deshagan una frontera que no ha sido perturbada por décadas", expresó.

Maduro, en cambio, se quejó que Venezuela enfrenta una "operación tenaza" en sus fronteras con Guyana y Colombia.

"Venezuela ha tenido que despejar amenazas por la vía de la democracia y la paz", señaló el líder venezolano en su mensaje ante la asamblea general, refiriéndose al encuentro que tuvo hace una semana en Quito con el presidente colombiano Juan Manuel Santos para buscar solución a los conflictos fronterizos con ese país, y a la reunión del domingo con Granger.

"Con el recién llegado gobierno de Guyana se ha activado un conjunto de acciones que deben ser trabajadas en el marco regional", dijo Maduro. "Diplomacia de paz que ha permitido canalizar exitosamente pasos para un reclamo histórico que tiene Venezuela desde 1935".

Sin embargo, en una rueda de prensa posterior a su discurso, Granger enfatizó que la reunión con Maduro que medió el secretario general de la ONU Ban Ki Moon no debe ser interpretada como una concesión de Guyana para que el proceso vuelva a ser encaminado por un proceso de buenos oficios, que según el gobierno guyanés ya fracasó.

Mientras Maduro celebró la reunión por considerar que vuelve a encaminar una solución diplomática, Guyana insiste que la única vía disponible para resolver la polémica es la judicial, y Granger anunció hace poco que su gobierno quiere que el caso sea visto por la Corte Internacional de Justicia.

"Reconozco que hubo este proceso (de buenos oficios), consideramos que ya tocó fondo, porque es un proceso estéril", afirmó. "No tenía el propósito de resolver el problema, tenía el propósito de dar a Venezuela el tiempo y el espacio para examinar y para que ambas partes evaluaran la manera de resolverlo".

"Ahora estamos listos para acudir a una corte internacional para buscar una solución judicial a la polémica", agregó.