Toda compañía extranjera dispuesta a invertir en Argentina podrá girar divisas sin limitaciones a sus casas matrices, prometió el lunes el peronista disidente Sergio Massa, en caso de ganar la elección presidencial del 25 de octubre.

Las restricciones a las operaciones con dólares impuestas desde 2012 y luego profundizadas es una de las pesadas herencias que en materia económica dejará el gobierno de Cristina Fernández a su sucesor a partir del 10 de diciembre.

Massa, un peronista que en 2013 abandonó el gobernante Frente para la Victoria y ahora se postula a la presidencia por el frente Unidos por una nueva Alternativa (UNA), detalló en un encuentro con corresponsales extranjeros su eventual programa económico, que contempla levantar el llamado "cepo cambiario" con una salida gradual de 100 días.

El camino hacia ello, según Massa, no "es la devaluación ni el ajuste" sino "más inversión".

"Cada inversión nueva desde el 1 de enero del año que viene no tendrá restricción en giro de dividendos", adelantó Massa.

Los analistas coinciden que la política cambiaria del actual gobierno ha desalentado inversiones y estancado a la economía.

"Hoy Argentina tiene que elegir y la opción tiene que ser la del crecimiento, no el sacrificio de las clases medias por recorte de subsidios, no el sacrificio de las clases bajas por devaluar la moneda", aseguró el ex jefe de gabinete de ministros en la primera presidencia de Fernández.

Massa aparece tercero en las encuestas, detrás del candidato oficialista y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Mauricio Macri, alcalde de la ciudad de Buenos Aires y postulante del frente opositor Cambiemos. No obstante, los sondeos muestran que Massa ha recortado varios puntos la distancia con Macri.

Macri prometió que levantará el cepo cambiario el día después de asumir la presidencia, lo cual ha generado interrogantes sobre si esa decisión provocará una brusca devaluación. No dio demasiados detalles de cómo lo hará, pero sus economistas afirman que el candidato genera confianza en el mercado y que su sólo triunfo cambiará el clima de negocios.

Scioli, por su parte, cree en una salida más moderada al "cepo", aunque tampoco dio detalles de su receta.