Centenares de personas, encabezadas por padres y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos hace un año en la localidad de Iguala, recorrieron el domingo diversos escenarios donde se perpetró este crimen, que evidenció complicidad entre autoridades y crimen organizado y causó conmoción dentro y fuera del país.

La marcha conmemorativa tuvo lugar un día después del primer aniversario de los ataques contra los alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa que acabaron con la muerte de 6 personas --entre ellas un menor-- y la desaparición de 43 estudiantes.

Esa noche, policías coludidos con la delincuencia organizada atacaron a los estudiantes que habían llegado a la ciudad de Iguala, en el estado sureño de Guerrero, a tomar unos autobuses para participar en una manifestación.

"El día de hoy, a más de un año, aquí seguimos", dijo Melitón Ortega, padre de uno de los jóvenes. "No podemos quedarnos callados".

Los familiares agradecieron el apoyo de la población de Iguala, una ciudad donde el miedo se había enquistado y donde solo después del crimen contra los estudiantes muchas familias se atrevieron a denunciar multitud de desapariciones y violaciones a los derechos humanos que llevaban años produciéndose.

Los manifestantes recorrieron los principales escenarios de los hechos del 26 de septiembre de 2014. Algunos quedaron marcados con flores, otro con una especie de monolito triangular con la punta en la tierra, símbolo de que las víctimas fueron semilla de un movimiento social, explicó el arquitecto Frumencio Ramírez.

De acuerdo con un informe difundido recientemente por un grupo de expertos internacionales, los ataques fueron desproporcionados y coordinados, ya que se registraron hasta en 9 lugares distintos, y fuerzas federales fueron testigos sin que hicieran nada para socorrer a las víctimas.

Organizaciones de todo tipo, desde Naciones Unidas hasta la Iglesia católica, así como el autodenominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional y senadores estadounidenses, han hecho pública su preocupación por la falta de avances en la investigación y han solicitado al gobierno mexicano que esclarezca el caso, máxime después de que el informe de los expertos puso en entredicho la versión oficial de los hechos, que aseguraba que los 43 fueron calcinados en un basurero.