El presidente Barack Obama comprometió el domingo a Estados Unidos en un nuevo plan para eliminar la pobreza y el hambre en el mundo, y dijo en una cumbre mundial que una agenda radicalmente nueva "no es caridad, sino una de las inversiones más inteligentes que podemos hacer por nuestro futuro".

Fue el primero de dos discursos que Obama dará en las Naciones Unidas. El segundo, la mañana del lunes ante la Asamblea General anual de líderes mundiales de la ONU, será una examinación más extensa de temas mundiales, especialmente el complejo conflicto en Siria y la crisis migratoria relacionada.

Como dijo el secretario de Estado, John Kerry, tras la reunión del domingo: "Es justo decir que la reunión se da en un momento de desafíos".

Obama defendió enérgicamente la agenda de desarrollo a 15 años que necesitará de billones de dólares en esfuerzos por parte de países, empresas y la sociedad civil.

Dijo a los delegados que 800 millones de hombres, mujeres y niños sobreviven con menos de 1,25 dólares al día y que miles de millones de personas están en riesgo de morir de enfermedades prevenibles. Señaló que era una "indignación moral" que tantos niños estén a un piquete de mosquito de la muerte.

Y, como posible preámbulo a su discurso del lunes, recalcó que "las intervenciones militares pudieron evitarse" si los países gastaran más tiempo, dinero y esfuerzo en cuidar de su propio pueblo, lo que generó aplausos de los presentes.

"El desarrollo está amenazado por la guerra", dijo Obama, y la guerra a menudo se deriva de un mal gobierno. Al hablar de la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, mientras millones de personas huyen de conflictos en Siria y otras partes del mundo, dijo que los países "que pueden, deben hacer más por recibir a los refugiados", pero añadió que esos esfuerzos deben ser igualados por la diplomacia.

Líderes de Gran Bretaña, Francia, Japón y Turquía también hablaron durante el último día de la cumbre de desarrollo. El lunes, el debate de alto nivel en la Asamblea General anual les da a los países la oportunidad de exponer su visión ante el mundo.

Los líderes mundiales ya han realizado diversas reuniones a puerta cerrada con respecto al conflicto en Siria. Obama dialogará el lunes con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien no se ha presentado en una década en las reuniones de Naciones Unidas.