Brasil se convirtió el domingo en el primer país importante en desarrollo en prometer una reducción absoluta de sus emisiones de gases de efecto invernadero para un nuevo pacto global contra el cambio climático.

El séptimo emisor de esos gases dijo que recortará sus emisiones en 37% para el 2025 comparado con los niveles del 2005, mediante la reducción de la deforestación y aumentando el uso de fuentes renovables de energía. Indicó además una reducción planeada de 43% para el 2030.

"Nuestros objetivos son tan ambiciosos, quizás más, que los fijados por países desarrollados", dijo la presidenta Dilma Rousseff al hacer el anuncio en la sede de la ONU en Nueva York.

En las negociaciones para un nuevo acuerdo climático, que se espera sea adoptado en París en diciembre, se prevé que los países desarrollados carguen con la mayor responsabilidad para reducir sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Por ejemplo, Estados Unidos ha prometido reducir sus emisiones por entre 26 y 28% entre el 2005 y el 2025.

Grandes naciones en desarrollo, como China y Sudáfrica, han prometido controlar sus emisiones a medida en que se expandan sus economías, en lugar de cortarlas en términos absolutos.

Sin embargo, Brasil ya ha logrado grandes reducciones de emisiones en la última década, en parte debido a sus esfuerzos por reducir la deforestación en el Amazonas.

Grupos ambientales que registran las políticas de cambio climático aplaudieron a Brasil por fijar objetivos de reducción absoluta, pero señalaron que dichos planes pudieron ser más ambiciosos.

Los objetivos reducirían las emisiones en Brasil de un nivel actual de 1.600 millones de toneladas anuales a 1.500 millones de toneladas para 2025 y a 1.300 millones de toneladas hacia 2030, comentó Viviane Romeiro del Instituto de Recursos Mundiales, un centro de estudios ambientales.

"Idealmente, habríamos alcanzado mil millones de toneladas para el 2030. Esta promesa no nos permitirá llegar a esa cifra", dijo.

Rousseff dijo que para el 2030, Brasil, que tiene grandes represas, quiere generar 66% de su energía de fuentes hidroeléctricas y 23% de otras fuentes renovables, viento, energía solar y biomasas.

Eso sería un incremento respecto a un anuncio conjunto con Estados Unidos en junio, cuando Brasil dijo que duplicaría sus fuentes renovables --descontando hidroeléctricas -- a 20% para el 2030.

También señaló que Brasil buscará eliminar la deforestación ilegal en 2030, una meta que Romeiro esperaba que se alcanzara este año.

Un tema vital en las negociaciones climáticas de la ONU es cómo dividir la responsabilidad de combatir el cambio climático entre las naciones desarrolladas que, históricamente, han liberado la mayor cantidad de emisiones, y los países en desarrollo, cuyas emisiones han crecido a un paso más rápido.

La ministra ambiental de Brasil, Izabella Teixeira, dijo a The Associated Press que los objetivos de su país eran congruentes con su responsabilidad histórica para lidiar con el problema.

"No estamos incrementando nuestras emisiones. Estamos recortando nuestras emisiones", subrayó.

Sin dar nombres, agregó que muchos países señalan que quieren combatir el calentamiento global, "pero cuando revisas sus cifras, te das cuenta de que están incrementando sus emisiones".

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Karl Ritter está en Twitter como: www.twitter.com/karl_ritter