Cientos de miles de católicos viajaron a Filadelfia para ver al papa Francisco en la última parada de su gira por Estados Unidos, donde esperaban poder ver al popular pontífice en algún punto de su apretada agenda, o recibir una bendición o un toque sanador. Aquí algunas historias:

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EX REFUGIADA: FRANCISCO AYUDARÁ A QUE IGLESIA RESUCITE

Juwli Roberts-Karluah huyó con sus hijos de Liberia en 1997 entre cadáveres y bebés calcinados. Ahora labora como enfermera en las afueras de Filadelfia y estuvo el sábado en la ciudad para la visita del papa Francisco.

Francisco ha exhortado a tener una actitud más benévola con los inmigrantes en todo el mundo, cuando se vive la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Roberts-Karluah sabe que los refugiados que llegan a Europa actualmente tienen un camino difícil por delante, pero cree que pueden superarlo con fe y esperanza. "No puedes rendirte. Yo lo he vivido", dijo la madre de dos.

En su iglesia, Roberts-Karluah exhorta a los inmigrantes liberianos a regresar a su fe católica.

"El mensaje del papa resuena profundamente, está tratando de unirnos de nuevo", dijo. "Creo que su visita ayudará a la iglesia a levantarse de entre los muertos".

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SUEÑOS PAPALES

Leslie Herring lo soñó en julio: el papa Francisco elegía a su hija discapacitada entre la multitud, la levantaba de la silla de ruedas y la bendecía.

Y se curaba.

"Lo primero que hizo fue hablar", relató Herring, de 35 años, sobre su sueño. "Y luego se levantó y caminó".

Herring despertó sudando frío, y decidió al instante hacer el viaje a Filadelfia, a unos 120 kilómetros (75 millas) de su casa en Pottsville.

Su hija, Debianne, quien cumplió 7 años el viernes, tiene parálisis cerebral y epilepsia desde su infancia. No puede caminar ni comunicarse, excepto parpadeando y sacudiendo la cabeza para decir no.

Ambas, junto con la madre de Herring, estarán en una plataforma especial para discapacitados en la misa al aire libre del domingo. Herring, quien fue educada como católica pero no asiste a la iglesia con regularidad, ora por que su sueño se haga realidad, sabiendo que lo que ansía es prácticamente un milagro.

"Así me sentí cuando me desperté, que este es el milagro que él hará", manifestó.

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BAJO PRESUPUESTO

Las Hermanas Dominicas de Santa Cecilia, de Nashville, Tennessee, son una orden enfocada en la educación. Y sintieron que era importante viajar a Filadelfia para ver al papa y poder compartir la experiencia con sus estudiantes.

Pero viajaron con poco dinero en los bolsillos.

Más de 100 de ellas hicieron el viaje en auto hasta Filadelfia, un recorrido de unos 1.280 kilómetros (800 millas).

Se alojan con familias voluntarias. Y vigilan lo que gastan en comida. Algunos restaurantes elevaron sus precios para el fin de semana.

"Mantequilla de maní y mermelada", dijo la hermana Anna Grace Neenan, mostrando lo que quedaba de su delgado emparedado con pan blanco.

Vale la pena, dijeron.

"Las personas ven su bondad y se sienten atraídas, sean católicas o no, ricas o pobres. Su mensaje es de amor para todos", dijo. "Es hermoso ver al pueblo estadounidense tan acogedor. El santo padre tiene mucho amor".

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DIVORCIADA, VUELTA A CASAR, DE VUELTA EN LA IGLESIA

Kate Maloney-West dijo que su corazón se llenó de gozo cuando escuchó al papa Francisco hablar de la inclusión de los católicos divorciados.

Maloney-West no había ido a la iglesia por tres años después de su divorcio. Consiguió la anulación del matrimonio y después volvió a casarse por la Iglesia.

"Nunca estuve enojada con la Iglesia. Todos somos pecadores. Sólo sigo tratando de encontrar el camino de regreso", dijo Maloney-West, secretaria legal de profesión. La mujer de 50 años fue voluntaria para la visita papal al Independence Hall el sábado.

El papa Francisco ha acelerado el proceso de anulación de matrimonios y abrió el debate sobre si los católicos divorciados y casados de nuevo por lo civil pueden recibir comunión.

Cuando Francisco pidió ser más piadosos con el divorcio, "mi corazón se llenó de gozo", dijo. "Este papa va a poner a la Iglesia donde necesita estar".

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HORA DE CONFESARSE

Algunos penitentes hicieron fila cerca de la avenida Benjamin Franklin Parkway el sábado para confesarse con un sacerdote sentado bajo la escultura de "El Pensador" afuera del Museo Rodin.

Jack y Sandy Ellis, de Turnersville, New Jersey, participaron en el sacramento católico mientras asistían al Encuentro Mundial de Familias antes de la llegada del papa Francisco.

La confesión renueva su fe, dijo Jack. Su fe les sirvió de apoyo después de la muerte de su hija de 2 años, Sarah, quien murió en 2013 de un paro cardiaco. Nació solo con la mitad del corazón, dijo Sandy.

La pareja dijo que su hija solía asistir a misa y le gustaba. "Sarah solía decir: 'Dios te bendiga, mami. Dios te bendiga, papi''', dijo Sandy. "Tenemos a nuestra santa en el cielo".

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"GROUPIES" DE FRANCISCO

Tony Coletta, un cirujano de 62 años, ayudó a reunir fondos para costear el Encuentro Mundial de Familias y la visita papal. Se sentó junto al pasillo en la catedral donde Francisco ofició su misa del sábado.

Dijo que él y su esposa, Karen, son "groupies" de Francisco. Karen compró rosarios y medallas con la esperanza de que fueran bendecidas por el papa.

"La iglesia ha tenido tiempos difíciles. Nuestra ciudad ha tenido tiempos difíciles. Esta es una oportunidad para que todos se unan en pos de un hombre increíble", dijo Tony.

"Creo que va a traer de vuelta la Iglesia católica a Estados Unidos de una manera que nadie ha visto antes. Su mensaje tiene eco... Y los detalles que tiene, como pasar tiempo con los pobres, es más que meramente simbólico", dijo. "Ha estado haciendo eso toda la vida".

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Los periodistas de The Associated Press Michael Rubinkam, Michael R. Sisak y Natalie Pompilio contribuyeron a este despacho.