El presidente de China prometió el sábado miles de millones de dólares en asistencia y la condonación de deudas que vencen este año dentro de las acciones para ayudar a los países más pobres del mundo, en tanto que los gobernantes de diversas naciones comenzaron a buscar los recursos que necesitan para alcanzar los nuevos y amplios objetivos del desarrollo.

El presidente Xi Jinping pronunció su discurso ante la cumbre global que el viernes fijó las metas no obligatorias para los próximos 15 años.

Xi y otros gobernantes compartieron la tribuna mientras la reunión en Naciones Unidas ha comenzado a virar su atención del desarrollo hacia la dinámica reunión de la Asamblea General que comienza el lunes con los discursos de Xi y de los presidentes Barack Obama, de Estados Unidos; Vladimir Putin, de Rusia, y Hassan Ruhani, de Irán, tan sólo en la primera mañana.

Obama y Putin se reunirán el lunes. Aún se desconocen las posibilidades de que haya un encuentro entre Obama y Ruhani, incluso de un estrechamiento de manos.

Ruhani llegó el sábado y de inmediato lo alentó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para que Irán intensifique su colaboración en el logro de una solución política a los prolongados conflictos que continúan en Siria y Yemen, países en los que Teherán tiene influencia.

Irán es uno de los principales aliados del gobierno sirio del presidente Bashar Assad y apoya a los rebeldes hutíes, que son chiítas y controlan desde hace meses partes de Yemen.

El presidente iraní dijo en su discurso que el acuerdo sobre el programa nuclear iraní que su país concertó en fecha reciente con las potencias mundiales "creó condiciones adecuadas para una cooperación regional e internacional", incluida la protección al ambiente.

Mientras diversos gobernantes mundiales sostenían discretas reuniones tras bambalinas, otras esperaban su turno para manifestar su apoyo a los nuevos objetivos del desarrollo tendentes a erradicar la pobreza y el hambre en los próximos 15 años.

Estas metas reemplazarán a las que expiren próximamente y cuya eficacia limitada se concretó en parte gracias a las acciones de China para superar sus índices internos de pobreza en la última década y media.

El presidente de China prometió a ayudar a otros países a que emprendan la misma transformación. Xi dijo que China se compromete a hacer una aportación inicial de 2.000 millones de dólares para la creación de un fondo de asistencia que apoye el logro de los nuevos objetivos en áreas como la educación, la atención de salud y el desarrollo económico.

Dijo que China buscará que el capital del fondo aumente a 12.000 millones de dólares para 2030.

Xi señaló que China condonará los créditos sin intereses que ha extendido a gobiernos de las naciones isleñas pequeñas y menos desarrolladas y a los países más endeudados con ella y cuyos reembolsos vencen este año.

Afirmó que China "continuará incrementando sus inversiones en los países menos desarrollados" y apoyará a las instituciones globales, como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura que entrará en funcionamiento a finales de año y cuya creación fue impulsada por Beijing. Este banco es considerado la alternativa china frente a las instituciones financieras del Banco Mundial que están más orientadas a Occidente.

Ban hizo el sábado un llamado importante al sector privado a que contribuya a la financiación de los objetivos del desarrollo.

"En un sentido, el 26 de septiembre es incluso más importante que el 25 de septiembre", declaró Ban a decenas de líderes de empresas mundiales como Google, Unilever, Siemens y Sinopec. "Hoy comenzamos la ardua labor de convertir los planes en realidad".

Mientras los gobernantes de diversos países anunciaban sus compromisos sobre el futuro, un funcionario jordano afirmó que es necesario prestar atención a la crisis de los refugiados que ha comenzado a salirse de control en Medio Oriente.

El ministro jordano de cooperación internacional, Imad Najib Fakhury, solicitó con vehemencia ante la cumbre de la ONU que los diversos países acepten un número mayor de refugiados sirios para ayudar a Jordania, que se ha visto rebasada por la marea de personas que huyen del conflicto y llegan a ese país.

En su discurso, Fakhury dijo que los esfuerzos de Jordania equivalen a que Estados Unidos absorbiera 64 millones de personas, la Unión Europea 100 millones, Japón 25 millones o China 280 millones.

El primer ministro de Líbano, Tammam Salam, hizo una petición similar. Declaró ante Naciones Unidas que la crisis de los refugiados sirios costaba al pequeño país de Líbano un tercio de su producto interno bruto y le obstruía el desarrollo.

Salam subrayó que la guerra civil siria y los refugiados que huyen del conflicto "constituyen uno de los mayores desafíos al desarrollo" que enfrenta Líbano.

Este país mediterráneo ha recibido más de 1,2 millones de refugiados sirios, más o menos un tercio de la población libanesa.

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El periodista de The Associated Press Christopher Bodeen contribuyó a este despacho.