El papa Francisco tuvo un día ocupado el viernes en Nueva York, al dirigirse ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, viajar al World Trade Center en el Bajo Manhattan, visitar una escuela, hacer una procesión a través del Central Park y celebrar misa en Madison Square Garden.

En la ONU, advirtió que "un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material" ha permitido que los ricos arruinen la Tierra.

Después oró en el monumento a las víctimas del ataque terrorista del 2001, habló brevemente a un grupo escogido de familiares de las víctimas y participó en un servicio interreligioso en el museo subterráneo del 11 de septiembre en el sitio del centro de negocios.

"Espero que nuestra presencia aquí sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo", dijo Francisco.