Al toque de balón fue como los inmigrantes de Nueva York recibieron al papa Francisco el viernes, al demostrarle habilidades futbolísticas y cantarle canciones garífunas hondureñas.

En un emotivo encuentro en una escuela del barrio hispano de East Harlem, el papa rio con ellos y les pidió que no pierdan la alegría y la contagien a otros.

Al principio del encuentro, Ariel Mejía, un hondureño de 18 años, le pregunto al pontífice si podía demostrarle lo que sabía hacer con el balón. Francisco respondió que sí y el joven dio unos cuantos cabezazos. El papa le dijo que sigue al equipo argentino San Lorenzo. Mejía le respondió que él es del Real Madrid.

El joven es uno de los menores centroamericanos que el año pasado cruzaron solos la frontera, huyendo de la pobreza y violencia de sus países de origen.