Israel aprobó el jueves medidas más duras para combatir la práctica de lanzamiento de piedras contra sus fuerzas, en medio de un reciente aumento de violencia por la causa palestina, ampliando los reglamentos de participación de la policía y prometiendo incrementar las sanciones mínimas para los responsables a cuatro años de prisión.

Las medidas, aprobadas por el Gabinete de Seguridad, permiten a agentes de policía disparar cuando exista "un peligro inmediato y concreto contra la policía o civiles", según un comunicado de gobierno.

La decisión llega en momentos en que un hombre palestino murió el jueves por heridas sufridas la semana pasada en Cisjordania al recibir disparos de soldados israelíes.

Según las medidas, se permitirá además a agentes disparar rifles "Ruger" calibre 22, un arma de fuego de fabricación estadounidense que la policía dice que utiliza una bala más pequeña y ofrecería una respuesta más rápida contra quienes lanzan piedras, bombas incendiarias o fuegos artificiales. Antes no se permitía la utilización de ese rifle, dijo la policía.

"Intentamos cambiar la norma que se ha establecido aquí, que el Estado de Israel permite que estos objetos letales y asesinos sean lanzados sin respuesta y sin ser prevenidos", dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu, según un comunicado de su oficina.

En meses recientes, el lanzamiento de piedras se ha convertido en suceso casi diario en algunos barrios del este de Jerusalén, la sección de la ciudad que fue capturada por Israel en la guerra de Medio Oriente de 1967 y que los palestinos reclaman como su capital. Pero después de que un automovilista israelí resultó muerto la semana pasada cuando su vehículo chocó tras ser apedreado en la víspera del Año Nuevo judío, el gobierno israelí prometió medidas duras contra esa práctica.

El Gabinete decidió además promover una legislación que imponga una sentencia mínima de cuatro años de prisión para quienes lancen piedras, según el comunicado.

El documento indicó que se tomarían medidas para encarcelar y multar a menores de entre 14 y 18 años, e incluso a sus padres, quienes también podrían enfrentar varias multas.

El gobierno de Netanyahu ha estado presionando por medidas más enérgicas por parte de la policía y sentencias mínimas más duras a violadores de las normas, aunque el ministro de Justicia de Israel dijo esta semana que se opone a tales cambios e insistió que las regulaciones existentes eran suficientes.