Los salvadoreños que viven en Estados Unidos enviaron al país 2.807,2 millones de dólares en los primeros ocho meses del año, con una tasa de crecimiento de 1,8% con respecto al mismo período del año anterior, informó el jueves el Banco Central de Reserva.

El monto representa 50,3 millones de dólares adicionales respecto al período anterior, y el promedio mensual de enero a agosto fue de 350,9 millones, "reflejando un importante crecimiento de estos flujos hacia El Salvador, vinculado a la recuperación de la economía y mercado laborar de Estados Unidos", indico el Banco.

El informe detalla que, de las remesas recibidas en los primeros ocho meses del año, el sistema bancario liquidó 1.469,6 millones de dólares, equivalente al 52,4%; el 42,2% se recibió por medio de agentes y otras compañías; el 0,8% en recargas a teléfonos celulares desde el exterior, y el resto fue trasladado por encomenderos, viajeros y familiares.

Según el informe las tasas de crecimiento de los últimos tres meses transcurridos han mejorado respecto al trimestre previo, lo que podría asociarse al buen desempeño económico en Estados Unidos, y una mayor liquidez de los salvadoreños residentes en ese país, luego de los gastos asociados a la reinscripción al TPS (Tratado de Protección Temporal migratorio).

Agrega que la tasa de desempleo de Estados Unidos global y la hispana registraron en el mes de agosto una leve disminución de 0,2%, quedando en 5,1% y 6,6% respectivamente. Sin embargo, la tasa hispana sigue siendo nuevamente mayor a la observada en diciembre de 2014 (6,6, mientras que la tasa global ha experimentado una mejoría desde un 5.6% al cierre del año pasado. La tasa hispana muestras un estancamiento, mientras que la tasa global continua decreciendo.

Las remesas familiares procedentes de territorio estadounidense son fundamentales para la economía salvadoreña. Durante 2014 sumaron 4.217,2 millones de dólares.

Unos 2,5 millones de salvadoreños viven en el país norteamericano, según cifras oficiales. En la actualidad hay unos 208.000 amparados por el Tratado de Protección Temporal, el cual les permite residir y trabajar allá.