Jesse Eisenberg entiende por qué la mayoría de la gente no asocia a los actores con textos de calidad.

"Probablemente no es el enlace más lógico", dijo el astro de "La red social", quien acaba de publicar su primera colección de cuentos, "Bream Gives Me Hiccups". "Sólo en virtud de la idea, la actuación atrae a gente más sociable, más cómoda en grupos y más cómoda en el plató y el escenario. La escritura atrae más a gente que evita cosas".

"En mi caso", continuó el actor, "no sé por qué, disfruto ambas cosas. Puedo pasar tres meses en casa sentado en mi cuarto escribiendo sin salir y puedo estar en el plató con mucha gente".

Los libros de los actores suelen ser memorias confesionales o guías de autoayuda escritos por terceros. Pero Eisenberg y otros artistas han seguido un camino más literario al publicar textos en McSweeney's, The New Yorker y otras revistas o libros de ficción, humor y ensayo escritos por ellos mismos.

Mary-Louise Parker publicará en noviembre una colección de ensayos personales reflexivos y emotivos, "Dear Mr. You", que ha recibido elogios de Leslie Jamison y Mary Karr.

Durante una entrevista telefónica reciente, Parker dijo que por lo general no se molestaba en leer libros de colegas porque "no tenía ningún interés en leer sobre la experiencia de un actor".

La obra de Parker, que se ha publicado en Esquire y The Riveter, está dirigida a varios hombres en su vida, pero no arroja nombres y se apega a temas universales como la familia, el sexo, la autoestima y la mortalidad. "Cualquiera que quiera leer un libro sobre una actriz quedará decepcionado; no es ese tipo de libro", dijo.

La tercera novela de Ethan Hawke, la parábola medieval "Rules for a Knight", también se publica en noviembre. Andrew McCarthy, conocido por filmes como "Weekend at Bernie's" ("Un muerto... pero de risa") y "Pretty in Pink" ("La chica de rosa"), se ha vuelto un escritor de viajes consumado. El cuento corto de Tom Hanks "Alan Bean Plus Four" fue publicado por The New Yorker en 2014, y el actor firmó un acuerdo con Alfred A. Knopf para escribir una colección de cuentos.

"No tengo motivos para ser escéptica antes de leer: el que una persona sea talentosa en un arte creativa -- la actuación -- no significa que no puede ser talentosa en otra", escribió en un email reciente la editora de ficción de The New Yorker, Deborah Treisman.

"No todo el mundo cruza esas fronteras exitosamente, claro, y hemos rechazado cuentos de otros muchos aspirantes a escritores de la industria del cine", añadió. "Al final del día, tenemos que sentir que la historia tiene algo que ofrecer por sí misma, independientemente de quien la firma".