El conflicto en Siria, denuncias de abusos sexuales por parte de sus fuerzas de paz y una mala respuesta a la epidemia de ébola ponen de manifiesto las falencias de las Naciones Unidas, que funciona con una estructura que no ha sido modificada desde su creación en 1945.

Con el correr de los años la ONU ha crecido y se ha aletargado, según expertos. No tiene suficiente dinero y está abrumada por sus responsabilidades.

El organismo mundial trata de lidiar con la crisis generada por 60 millones de refugiados, desplazados y personas que buscan asilo. Trata de ofrecer asistencia que garantice la supervivencia de 100 millones de personas pero ha recibido menos del 30% de los 20.000 millones de dólares que necesita este año.

Al margen de Siria, donde han muerto más de 250.000 personas desde el 2011, hay conflictos graves en Yemen, Irak, Sudán del Sur, Malí y otros países, que hacen que decenas de miles de personas huyan en busca de una vida mejor en Europa.

La ONU fue creada después de la Segunda Guerra Mundial con 51 miembros y hoy cuenta con 193.

Festeja sus 70 años de vida abrumada por la burocracia, la política y los problemas que tienen sus cinco miembros más poderosos para ponerse de acuerdo.

Esos problemas fueron reflejados en una serie de informes sobre el desempeño del organismo al surgir la epidemia de ébola del año pasado. Su demora en declarar una emergencia internacional fue atribuida a un liderazgo incompetente, consideraciones políticas y preocupaciones económicas.

Documentos y grabaciones de conferencias conseguidos hace poco por la Associated Press indican que incluso después de que empezaron a sonar las campanas de alarma, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos se demoraron en tomar medidas fuertes.

El secretario general de la ONU Ban Ki-moon dijo la semana pasada estar al tanto de las deficiencias del cuerpo, pero agregó que si no existiese la ONU, "me temo que el mundo sería mucho más sangriento y trágico".

Casi todo el mundo coincide en que el Consejo de Seguridad, integrado por 15 países, tiene que lidiar mejor con las amenazas a la paz y la seguridad. Sin embargo, todas las reformas propuestas a lo largo de décadas han sido rechazadas. Los intereses nacionales y las rivalidades regionales pesan más que el bien común.

"Los que tienen poder no quieren perderlo ni compartirlo", expresó Patricia Lewis, una física nuclear que dirigió el Instituto de Investigación del Desarme de la ONU y que critica al organismo porque no se moderniza.

"Cualquier corporación que mantiene las mismas estructuras de 1945 habría sido destruida por el mercado", manifestó Lewis, quien hoy es directora de investigaciones sobre seguridad internacional de la Chatham House, un centro de estudios de Londres.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad con poder de veto --Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia-- son los que llevan la voz cantante. Estados Unidos y Rusia son quienes más usan el veto, bloqueando las iniciativas del otro, sobre todo en el Medio Oriente.

Una consecuencia de esto es que Rusia, estrecho aliado del gobierno sirio, ha frenado todas las resoluciones propuestas por Occidente para presionar al presidente Bashar Assad para que ponga fin a la guerra. La ONU consiguió que Siria se deshiciese de sus armas químicas, aunque el gobierno ha sido acusado posteriormente de usar cloro contra sus enemigos.

Al analizar el desempeño de la ONU a lo largo de 70 años, Ban dijo que las decisiones internacionales más importantes de ese período han sido tomadas por la ONU y, "lo que es más importante, la descolonización ha hecho que surjan sociedades independientes y libres en muchos países".

La ONU ha tenido cierto éxito en su misión más importante, que es "librar a sucesivas generaciones del flagelo de la guerra".

Ha ayudado a prevenir o poner fin a algunos conflictos y tiene más de 120.000 soldados de sus fuerzas de paz desplegados en 16 sitios conflictivos.

La imagen de la ONU se vio empañada el año pasado por denuncias de que miembros de sus fuerzas de paz abusaron sexualmente de mujeres y niñas, sobre todo en la República de Africa Central.

La oficina de derechos humanos de la ONU, por otro lado, fue sacudida por la revelación de que algunos de sus máximos funcionarios dejaron pasar varios meses antes de intervenir cuando se denunciaron abusos por parte de soldados franceses en la República de Africa Central, pensando que Francia lo haría y a pesar de que las autoridades francesas insistían en pedir más detalles.

La ONU, no obstante, es a menudo indispensable cuando se trata de asistir a personas atrapadas en conflictos o sumidas en la pobreza.

Suministró alimentos a 80 millones de personas en 82 países en el 2014. Está respondiendo a cuatro crisis humanitarias grandes simultáneamente: las de Irak, Siria, Sudán del Sur y Yemen. Consiguió 2.710 millones de dosis de vacunas para 100 países el año pasado, que abarcaron al 40% de los niños del mundo.

Los objetivos de la ONU para el desarrollo adoptados en el 2000 ayudaron a sacar de la extrema pobreza a más de 1.000 millones de personas en los últimos 15 años. Le dio acceso a agua potable a más de 2.600 millones de personas e hizo posible que más niñas que nunca vayan a la escuela.

Las Naciones Unidas han encabezado la lucha para combatir el calentamiento global y son uno de los principales empleadores en Gaza.

Pero hay 836 millones de personas que todavía viven con menos de 1,25 dólares al día, 57 millones de niños que no van a la escuela y 6 millones que se espera mueran antes de cumplir cinco años. Un nuevo informe de la ONU pronostica que Gaza será inhabitable dentro de cinco años de mantenerse la actual coyuntura económica.

Líderes mundiales inician el viernes una cumbre de tres días para adoptar 17 nuevos objetivos en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático en los próximos 15 años.

Stephane Dujarric, vocero del secretario general, dice que la ONU se ha adaptado a los tiempos en áreas como la seguridad colectiva, la salud y los derechos humanos.

Ban "se ha enfocado mucho en el trabajo con los estados miembros para hacer que el sistema sea más flexible y más receptivo a esas necesidades".

Sin embargo, la ineficiencia, la inacción y a veces una parálisis afectan las 15 agencias autónomas de la ONU, como la Organización Mundial de la Salud; 11 fondos, incluido el Programa Alimenticio Mundial, y numerosas comisiones y agencias. Cuesta tomar medidas porque deben ser unánimes y las iniciativas son con frecuencia diluidas.

Las resoluciones de la Asamblea General de la ONU, por otro lado, no son de cumplimiento obligatorio. Solo lo son las del Consejo de Seguridad, que sí puede autorizar acciones militares e imponer sanciones.

El secretario general por sí solo tiene poderes limitados. "No tienen libertad de acción. Todo tiene que ser aprobado por los 193 estados miembros", dijo Lewis, el exfuncionario de la ONU.

Los estados miembros, por otro lado, no siempre cumplen sus compromisos financieros. Todavía le deben 4.900 millones de dólares para sus operaciones regulares y misiones de paz.

Los detractores de la ONU suelen decir que el organismo habla mucho pero hace poco.

La embajadora estadounidense ante el organismo Samantha Power admite que "todos los días estoy sometida a un bombardeo de palabras", pero acota que la ONU es necesaria "porque hay que tener un sitio donde reunirnos... un canal de comunicación para que no haya malos entendidos" entre países en conflicto.

¿Es posible cambiar la ONU?

Si bien se han reformado algunas cosas, no es fácil modificar el status quo porque la ONU tiene un "sistema clientelista" que da trabajo a mucha gente con conexiones políticas, según Stewart Patrick, director del programa de instituciones internacionales y gobierno mundial del Consejo de Relaciones Exteriores.

"Tal vez sea necesaria una crisis existencial o algo horrendo como un el uso de armas nucleares o un dramático deterioro del clima mundial", expresó Patrick.

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Edith M. Lederer ha cubierto temas internacionales por 32 años para la Associated Press y es la directora de la oficina de la AP en las Naciones Unidas desde septiembre de 1998.

En este despacho colaboraron los reporteros de AP Cara Anna (en la ONU), Maria Cheng, Raphael Satter (ambos desde Londres) y Krista Larsen (Sierra Leone).