Israel estableció un mecanismo conjunto con el ejército ruso para coordinar sus operaciones en Siria y evitar confrontaciones accidentales, indicó el jueves un destacado mando militar israelí.

Dos equipos, dirigidos por los segundos de los dos ejércitos, celebrarán su primera reunión en dos semanas y abordarán la coordinación de operaciones navales, aéreas y electromagnéticas en Siria, señaló el oficial, que habló bajo condición de anonimato debido a las normas del ejército

Rusia ha respaldado al régimen de Asad durante la guerra civil siria, en la que han muerto más de 250.000 personas, y hace poco desplegó fuerzas en la zona para ayudar a Siria en su batalla contra los milicianos islámicos.

Moscú intenta presentar los envíos de armas al gobierno de Asad como parte de los esfuerzos internacionales para combatir al grupo Estado Islámico y otras organizaciones armadas en Siria.

Estados Unidos y sus aliados ven a Asad como la causa de la crisis en Siria y Washington ha advertido a Moscú y desaconsejado que refuerce su presencia en el país. Pero esas advertencias han sido más suaves que la postura original de Estados Unidos que reclamaba la salida de Asad.

El mecanismo conjunto entre Tel Aviv y Moscú es el resultado de una reunión esta semana en Moscú entre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, con el presidente ruso, Vladimir Putin, en la que Netanyahu expresó sus preocupaciones por la nueva implicación rusa en el conflicto sirio.

Israel se ha mantenido en su mayor parte al margen durante la guerra en Siria, aunque devuelve el fuego cuando cohetes o motores caen por error en el territorio que controla. Su principal preocupación ha sido la posible transferencia de armamento avanzado al grupo armado chií Jezbolá en Líbano, e Israel ha lanzado ataques aéreos contra supuestos cargamentos de armas.

Israel no tiene interés en mantener en su puesto a Asad, un antiguo enemigo y aliado clave de Irán y Jezbolá. Pero antes de la guerra civil, la familia Asad mantuvo décadas de relativa calma en la frontera e Israel teme que si el gobierno cae, Siria pueda verse controlada por extremistas islámicos.