Decenas de miles de personas tratan de entrar en Europa para huir de la guerra y la pobreza, pero al menos un iraní instalado en Gran Bretaña parece estar desesperado por marcharse.

Arash Aria se entregó el lunes a la policía de Manchester y afirmó estar en el país sin permiso de residencia, pero después de detenerle, la policía descubrió que el hombre tiene autorización legal para residir en Gran Bretaña, indicó la policía.

"Las comprobaciones con el equipo de inmigración revelaron que el hombre tenía permiso para permanecer en el país de forma indefinida", indicó la policía de Manchester en un tuit.

Aria parecía enfadado y alterado y exigió que se le enviara de vuelta a Irán tras pasar 10 años en Manchester, señalaron las autoridades.

Aria, de 25 años, dijo estar "harto" de los malos modales con los que le tratan los británicos, según le citó el jueves el diario The Daily Telegraph.