Evidencia de ADN y de huellas dactilares prueban que dos hombres acusados de homicidio por la muerte de un agente fronterizo estadounidense estuvieron en el lugar del crimen, dijeron fiscales el miércoles en el caso que reveló la fallida investigación federal de contrabando de armas conocida como Rápido y Furioso.

Los hombres están acusados del asesinato de Brian Terry, ocurrido en 2010 durante la operación encubierta en la cual agentes federales permitieron que criminales compraran armas, con la intención de rastrearlas. Agentes del Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF por sus siglas en inglés) perdieron la huella a 1.400 de las 2.000 armas involucradas en la operación, incluidas dos que fueron halladas en el lugar donde fue asesinado Terry.

El miércoles iniciaron los alegatos en el juicio contra Jesús Leonel Sánchez Meza, también conocido como Lionel Portillo Meza, e Iván Soto Barraza. Ellos son los primeros sospechosos en la muerte de Terry que enfrentan juicio. Otros dos hombres ya se declararon culpables.

El juez ha excluido del caso cualquier información sobre la operación fallida; en lugar de ello se enfocará en las acciones de los hombres esa noche.

El fiscal Todd Wallace Robinson describió el encuentro entre Terry y otros tres agentes que habían estado acampando durante dos noches en un cañón de Arizona a lo largo de la frontera. Los agentes, parte de un escuadrón de élite de la Patrulla Fronteriza, estaban en una misión para encontrar a hombres que roban a contrabandistas de marihuana.

Robinson señaló que muestras de ADN extraídas de botellas de agua y suéteres dejados por los ladrones corresponden a Sánchez y Soto, y que los hombres confesaron después que fueron parte del grupo de ladrones de contrabandistas.

"Los cinco miembros del grupo portaban armas y las portaban sólo para un propósito, y era para robar a contrabandistas", enfatizó Robinson.

Pero el abogado defensor Ramiro Flores dijo que los agentes alistaron sus escopetas primero, y que tres de los hombres corrieron.

"Alguien inició el enfrentamiento con armas de fuego, y no fueron estos individuos que están aquí", agregó Flores.

El abogado señaló que durante el juicio tocará la política de uso de la fuerza de la Patrulla Fronteriza. La agencia ha sido criticada fuertemente en años recientes por acusaciones de que sus agentes muy frecuentemente utilizan fuerza letal contra inmigrantes, a menudo contra personas que lanzan piedras.

"Al final, esto no están simple como que un robo salió mal", subrayó.

Sánchez y Soto enfrentan cargos por homicidio premeditado y homicidio no premeditado, agresión a un agente federal, confabulación para cometer robo, intento de interferencia con comercio a través de robo y portación de arma de fuego durante la comisión de un delito violento.

La muerte de Terry sacó a la luz la operación Rápido y Furioso, la cual se convirtió rápidamente en un candente asunto político en Washington. Los republicanos buscaron responsabilizar al gobierno del presidente Barack Obama por el fracaso de la operación, y condujeron una serie de investigaciones sobre la manera en la que el Departamento de Justicia permitió que terminaran armas en las manos de contrabandistas.

El entonces secretario de Justicia Eric Holder fue declarado en desacato después de que se negó a divulgar documentos para una indagatoria del Congreso sobre el asunto. Desde entonces, el Departamento de Justicia se ha enfocado en arrestar y procesar a todos los sospechosos involucrados.

Manuel Osorio Arellanes, uno de los hombres que estuvo presente pero que probablemente no disparó, fue sentenciado por el homicidio del agente fronterizo. Se declaró culpable de homicidio premeditado y fue sentenciado en febrero de 2014 a 30 años de prisión.

Rosario Rafael Burboa Álvarez, acusado de organizar el grupo armado que se suponía iba a robar marihuana a contrabandistas cuando se toparon con Terry y otros agentes, consiguió el mes pasado un acuerdo con fiscales federales que probablemente dará como resultado una sentencia de 30 años en prisión, acreditándole el tiempo que has estado encarcelado; será sentenciado en octubre.

Otros dos sospechosos están fugitivos.