Irak, que se encuentra en una prolongada batalla contra el grupo Estado Islámico y enfrenta protestas masivas contra la corrupción e ineficiencia gubernamental, encara ahora un nuevo reto: un creciente brote de cólera.

Hasta el martes, se habían confirmado al menos 54 casos en Bagdad, así como en las provincias de Nayaf, Diwaniyah, Babil y Samawah, en el sur del país, dijo a The Associated Press Rifaq al-Araji, vocero del Ministerio de Salud. Fueron confirmados al menos 20 casos de cólera en el poblado de Abu Ghraib, en la frontera entre las provincias de Bagdad y Anbar, gran parte de las cuales está bajo el control del grupo EI. Se reportó que cuatro mujeres murieron en Abu Ghraib, pero al-Araji señaló que las autoridades no han confirmado aún si las muertes estuvieron relacionadas con cólera.

La causa yace en parte a los anticuados y mal cuidados sistemas de agua y alcantarillado, y el brote se da en momentos en que el gobierno del primer ministro Haider al-Abadi está enfrentando grandes manifestaciones en contra de la incapacidad del gobierno para proporcionar seguridad o servició públicos básicos.

En un intento de contener la indignación pública, al-Abadi ordenó que se tomen medidas de emergencia, particularmente en el área de Abu Ghraib. Éstas incluyen realizar diariamente pruebas de calidad de agua, distribuir agua embotellada a familias desplazadas de sus viviendas debido a los combates con el grupo Estado Islámico y establecer estaciones adicionales de purificación de agua. El Ministerio de Educación de Irak anunció que la reapertura de clases en escuelas primarias será pospuesta hasta el 18 de octubre, "para permitir al Ministerio de Salud la oportunidad de completar medidas precautorias en todas las escuelas".

Iraquíes aterrorizados han acudido apresuradamente a centros médicos administrados por el gobierno desde que se anunció el brote por primera vez a mediados de septiembre, para recibir gratuitamente tabletas purificadoras de agua. En el barrio de Sadr City, en el este de Bagdad, aproximadamente 50 residentes visitaron diariamente la clínica local para recoger tabletas, dijo el doctor Maitham Jamal Abbass, director de la clínica, quien agregó que su equipo ha estado analizando el agua potable y tomando muestras de heces a quienes presentan síntomas de cólera, como diarrea.

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Sinan Salaheddin se encuentra en Twitter como https://twitter.com/sinansm