Científicos están enviando cámaras 3D a activistas y residentes locales en Siria para que graben antigüedades. Un proyecto financiado por la ONU busca proveer recursos para ayudar a preservar reliquias. Dentro de Siria, voluntarios tratan de documentar daños a monumentos y confirmar lo que queda.

Hay gestiones apresuradas para encontrar formas imaginativas y a menudo de alta tecnología para proteger milenios de herencia cultural en Siria ante las amenazas de que gran parte de ella sea borrada por la guerra civil, que está en su quinto año. Expertos tratan de adelantarse al grupo Estado Islámico, que ha destruido y saqueado sitios culturales que caen en sus manos en su avance dentro de Siria e Irak.

Los esfuerzos se ven moderados por un reconocimiento de las realidades: que en algunos casos lo mejor que se puede esperar es documentar monumentos ancestrales al mínimo detalle, para que si son destruidos, puedan aún ser estudiados en el futuro, o posiblemente se puedan construir reproducciones un día. Todo el mundo admite que nada menos que una solución militar o política puede frenar el peligro representado por los extremistas y el conflicto.

Las campañas están cargadas de riesgos. Llevar suministros a activistas en Siria puede exponerles a represalias por parte del grupo Estado Islámico u otros grupos suspicaces de potencias extranjeras. Como resultado, varias gestiones en marcha están envueltas en secreto, y los organizadores están renuentes a dar detalles de sus actividades por temor a poner en peligro a aquellos en Siria.

Pero entre expertos, existe la sensación de que hay que hacer algo: lo que sea.

"No quiero tener esta conversación con alguien en tres años y que ellos me digan: '¿Por qué no empezaste en el 2015 cuando el Estado Islámico solamente controlaba 3% de los sitios?''', dijo Roger Michel, cuyo Million Image Database, un proyecto del Instituto de Arqueología Digital de Oxford, comenzó a distribuir centenares de cámaras de tecnología 3D a activistas en la región.

Sitios históricos han sido dañados constantemente desde el inicio de la guerra, blanco de cañoneos y ataques aéreos del gobierno o expuestos a saqueos. Funcionarios del gobierno sirio dicen que ya han trasladado unos 300.000 objetos antiguos en todo el país a sitios seguros en años recientes, incluyendo de áreas controladas por el grupo Estado Islámico.

Los avances de la organización extremista significan que las antigüedades en Siria e Irak enfrentan peligro no solamente de daños, sino de destrucción intencional. El ejemplo más sorprendente se produjo el mes pasado, cuando los extremistas hicieron estallar dos famosos templos en la ancestral ciudad siria de Palmira. Imágenes de satélite mostraron que los dos templos, de casi 2.000 años, fueron reducidos a escombros.

El proyecto Million Image Database, que es respaldado por la UNESCO, busca "inundar la región" con cámaras de 3D de bajo costo y fácil uso, entregadas a activistas para que documenten antigüedades en su área, dijo Michel. Las cámaras, que cuestan unos 50 dólares cada una, toman imágenes estereoscópicas de las reliquias, con una granularidad de detalles medida en centímetros.

"La idea es tener cuántas imágenes sean posibles de todos los objetos y edificios posibles, antes de su posible destrucción por el Estado Islámico", dijo Michel.

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El periodista de la Associated Press Albert Aji en Damasco contribuyó a este despacho