El enorme dispositivo de seguridad que protege al papa Francisco durante su visita de seis días a Estados Unidos fue puesto a prueba el miércoles por primera ocasión cuando una niña que entregó un mensaje sobre inmigración pudo abrirse paso hacia el pontífice a través de una barrera de seguridad y situarse en el paso del desfile.

Sophie Cruz, quien vive en un suburbio de Los Ángeles, inicialmente se detuvo cuando dos agentes del Servicio Secreto se le aproximaron, luego la alentaron a acercarse al papamóvil, en donde el pontífice hizo lo que hace a menudo: Le dio un beso y un abrazo.

Un encuentro como ese es rutina para el papa, quien es conocido por mezclarse sin preocupaciones con las multitudes, abrazar y bendecir a niños y recibir regalos de extraños. Pero en su viaje a Estados Unidos está rodeado por un escudo de seguridad que incluye a oficiales del Vaticano, agentes del Servicio Secreto, agentes federales uniformados y policías locales que mantienen alejada a la multitud.

Los esfuerzos de seguridad alrededor del papa en los Estados Unidos distan de semejarse a los trayectos motorizados de sus peregrinajes anteriores cuando ha subido y bajado del papamóvil para besar a niños y recibir camisetas de fútbol que le lanza la gente común que no hizo planes mayores a los llegar temprano para lograr un buen sitio.

Aquí por primera vez se requieren boletos para la mayoría de las procesiones de Francisco y los afortunados que recibieron los que se sortearon en las parroquias aún tienen que pasar por un detector de metal antes de llegar al sitio. El recorrido del papa por Washington fue abierto a todo el público y la gente hizo filas desde antes del amanecer el miércoles para pasar por puertas de seguridad y asegurar un sitio en la ruta.

En Nueva York la revisión de seguridad será solo una de "capas y capas de protección" que el papa recibirá durante su visita que contempla el despliegue de 6.000 agentes de policía adicionales, dijo el principal funcionario de la policía de Nueva York, John Miller.

La policía también "buscará a una potencial amenaza terrorista, no hacia el personaje sino a la multitud. Y tenemos más capas además de esa".

El vocero del Vaticano, reverendo Federico Lombardi, dijo que pese al férreo dispositivo de seguridad, Francisco "tratará de moverse como lo hace usualmente".

Casi todos los movimientos del papa se han programado con anterioridad y los agentes del Servicio Secreto están listos para las inevitables decisiones espontáneas de acercarse a la gente durante los recorridos o en actos al aire libre en Washington, Nueva York y Filadelfia, dijo Arnette Heintze, un agente del Servicio Secreto retirado que trabajó en la protección de los presidentes Bill Clinton y George H. W. Bush.