Aclamado por jubilosas multitudes en la capital de Estados Unidos el papa Francisco hizo causa común el miércoles con el presidente Barack Obama en temas como el cambio climático, inmigración y la desigualdad tras señalar que no evadirá asuntos que han dividido profundamente a esta nación.

En su primer día completo en Estados Unidos el papa también dirigió un mensaje a los 450 obispos del país, muchos de los cuales han tenido problemas para adaptarse a la nueva directriz de que la iglesia debe preocuparse por la justicia social. Con sutileza dijo a los obispos que dejen de lado el lenguaje "áspero y divisivo" y elogió su valor" ante los escándalos por abusos sexuales cometidos por curas, discurso que irritó a las víctimas con las que posteriormente podría reunirse en esta gira.

El ajetreado día del pontífice de 78 años aligeró un poco a la ciudad tradicionalmente polarizada. Emocionados visitantes se alinearon por las calles cercanas a la Casa Blanca para divisar así fuera fugazmente a un sonriente Francisco a su paso en el papamóvil.

A tono con su reputación de "papa de los pobres", Francisco hizo esperar a Obama y otras personalidades en la Casa Blanca para que cumpliera con su ritual de saludar a los niños que lo esperaron afuera de la misión diplomática del Vaticano en la que pasó la noche.

Con banderas al viento, soldados en uniformes históricos y marchas militares, Francisco salió de su modesto Fiat al jardín de la Casa Blanca en una fresca mañana otoñal que parecía tan optimista como su propia personalidad. Sobre una alfombra roja, el papa y el presidente escucharon los himnos de la Santa Sede y Estados Unidos.

Las declaraciones del papa fueron breves pero claramente dirigidas.

Con voz suave y en un inglés algo vacilante, Francisco dijo que como hijo de una familia de inmigrantes estaba "contento de ser invitado en este país, que en buena medida fue construido por esa clase de familias". El papa nació en Argentina de padres italianos que salieron de su país antes de que él naciera y ha sido un ardiente defensor del tratamiento humanitario hacia los migrantes.

Francisco adoptó con entusiasmo las propuestas de Obama para combatir el cambio climático y elogió las medidas que el presidente lanzó para reducir la contaminación del aire. En un firme mensaje contra los que dudan del cambio climático, dijo que el calentamiento del planeta "nos exige reconocer seria y responsablemente" las condiciones que aguardan a los que ahora son niños.

"Al aceptar la urgencia de eso me parece claro que el cambio climático es un problema que ya no se puede relegar a una futura generación", dijo.

Los mensajes del papa fueron acogidos con alegría por Obama, quien ha invitado a sus rivales republicanos a tomar medidas contra el cambio climático y aprobar una reforma migratoria aunque con poco éxito. En su mensaje para saludar la llegada del pontífice a la Casa Blanca le agradeció por recordarle al mundo su "sagrada obligación de proteger nuestro planeta, el maravilloso regalo de Dios hacia nosotros".

El papa y el presidente también coincidieron en su llamado a atender la pobreza y desigualdad en el mundo. El papa también tuvo un mensaje para los conservadores al hacer un llamado a proteger las libertades religiosas "una de las posesiones más preciadas de Estados Unidos".

"Todos deben estar atentos", dijo, "para preservar y defender esa libertad de todo lo que pudiera amenazarla o comprometerla".

Muchos conservadores y obispos que objetan el plan de salud del gobierno y la reciente legalización por la Corte Suprema del matrimonio entre personas del mismo sexo han hecho de la defensa de la libertad religiosa una consigna.

Después de los discursos en el jardín, Obama y Francisco ingresaron a la Oficina Oval para un encuentro de 40 minutos de duración en el que sólo les acompañó un intérprete. Personal de la Casa Blanca se negó a decir de qué hablaron o si discutieron los temas en que difieren como el aborto y matrimonio entre personas del mismo sexo.

Los líderes de la Iglesia católica estadounidense han mostrado cierto escepticismo ante el papa precavidos ante la diferencia entre la iglesia piadosa que pregona y las guerras culturales en que los obispos estadounidenses de han involucrado como el aborto y los nuevos derechos gay.

En su discurso a los obispos en la catedral de San Mateo Apóstol, Francisco enfatizó uno de los mensajes nodales de su papado, enfocarse menos en la defensa de las enseñanzas de la iglesia y más en la compasión. El papa dijo a los dirigentes del clero católico en este país que el "lenguaje áspero y divisivo no corresponde a la lengua de un pastor" y los llamó a hablar con todos sin importar sus posiciones.

Pero un tramo del discurso papal sí provocó un comentario adverso. En sus primeros comentarios en Estados Unidos sobre los abusos cometidos por sacerdotes que comenzaron a conocerse en 2002, el papa elogió a los obispos por su "compromiso generoso para sanar a las víctimas" de abusos sexuales cometidos por el clero, y por actuar "sin miedo a la autocrítica".

La respuesta de una organización de víctimas de abusos fue casi inmediata.

Los obispos, casi sin excepción, "han demostrado cobardía e indiferencia y siguen haciéndolo ahora", dijo Barbara Dorris, presidenta de la Red de Sobrevivientes de los Abusados por Sacerdotes (SNAP por sus siglas en inglés.

Más tarde, el papa ofició en español la misa de canonización de fray Junípero Serra, la primera que se lleva a cabo en suelo estadounidense. Varios miles de boletos se apartaron para darlos a hispanohablantes, muchos de ellos de California.

El jueves Francisco hablará ante el Congreso, la primera ocasión en que un pontífice da un discurso en la Cámara de Representantes, dominado por los republicanos que están enfrentados a Obama por temas como los que hablaron ambos líderes en la Casa Blanca.