Los líderes de la Unión Europea, ante una creciente crisis migratoria y profundas divisiones sobre cómo solucionarla, lograron acordar la madrugada del jueves proporcionar 1.000 millones de euros (1.100 millones de dólares) a agencias internacionales que ayudan a refugiados en campamentos cercanos a sus países de origen.

Los líderes también acordaron instalar "puntos de concentración" para finales de noviembre, en donde expertos de la UE podrán rápidamente registrar e identificar a la gente que cumple los criterios para recibir protección como refugiado, dijo el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, quien presidió una cumbre de emergencia de la UE en Bruselas.

La medida también tiene la intención de filtrar con rapidez a migrantes económicos que es poco probable que califiquen para asilo en Europa.

"Las medidas que acordamos hoy no acabarán con la crisis, pero son pasos necesarios en la dirección correcta", dijo Tusk cuando concluyó la reunión que duró poco más de siete horas.

Agregó que los líderes europeos, que no se habían puesto de acuerdo sobre la mejor forma de resolver el flujo de migrantes al continente, al parecer finalmente llegaron a un común acuerdo y consenso en la reunión.

Se desconocían por el momento los detalles exactos de las decisiones tomadas por los líderes.

Las propuestas que discutieron también incluían desplegar a más agentes para patrullar las fronteras de la UE y aumentar el apoyo en el Líbano, Turquía y Jordania para ayudarles a lidiar con los millones de personas que huyen de la guerra en Siria.

Unas 500.000 personas han huido hacia Europa en lo que va del año en busca de asilo o trabajo. Conforme los números aumentan, los países han reforzado la seguridad en las fronteras. Hungría colocó una cerca de alambre de cuchillas a lo largo de su frontera con Serbia y está por terminar una cerca similar que lo separa de su colega miembro de la UE, Croacia.

Muchos de los migrantes llegan a las islas griegas tras una peligrosa travesía en bote desde Turquía.

El primer ministro británico, David Cameron, dijo que su país donaría 100 millones de libras (152 millones de dólares) para ayudar a los refugiados en campos cerca de los conflictos, incluidos 40 millones de libras (61 millones de euros) al Programa Mundial de Alimentos.

"Debemos asegurarnos que la gente en los campamentos de refugiados esté bien alimentada y atendida, no sólo para ayudarles, sino también para evitar que la gente quiera hacer, o piense en hacer, este viaje muy, muy difícil y peligroso hacia Europa", dijo.

Al comenzar la sesión la tarde el miércoles, Tusk exhortó a las naciones divididas de la UE a dejar a un lado sus diferencias y trabajar juntos para lograr un plan concreto "en lugar de discusiones y el caos del que hemos sido testigos en las últimas semanas".

El presidente francés François Hollande fue más enfático.

"Aquellos que no compartan nuestros valores, aquellos que ni siquiera quieran respetar esos principios, deberán comenzar a cuestionarse su lugar en la Unión Europea", dijo en su camino a la reunión.

Sus comentarios se dieron después de que cuatro naciones de Europa del este, la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumania, votaran en contra de un plan adoptado el martes para reubicar a 120.000 personas en busca de asilo a otras naciones miembros en un periodo de dos años para aliviar la tensión en Italia y Grecia, que están en la vanguardia de la crisis. Funcionarios europeos dijeron que la resolución sería obligatoria para todos los países, incluidos los que votaron en contra.

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Los periodistas de Associated Press John-Thor Dahlburg en Bruselas y Karel Janicek en Praga contribuyeron a este despacho.