Al finalizar una gira de cuatro días a la isla en que la revolución de 1959 llevó al poder a un gobierno comunista que trató de remplazar la influencia de la iglesia, el papa Francisco llamó a los cubanos a redescubrir su herencia católica y buscar una "revolución de la ternura".

El pontífice pronunció esas palabras el martes en la ladera de las montañas de la Sierra Maestra donde el presidente cubano Raúl Castro y su hermano Fidel dirigieron una guerrilla que con el tiempo se apoderó del poder hace más de cincuenta años.

Su homilía en el santuario de la Virgen de la Caridad de El Cobre durante una misa a la que acudió Raúl Castro fue la más reciente de una serie de críticas que hizo al sistema político de la isla con palabras cuidadosamente escogidas.

El domingo en una misa en La Habana Francisco llamó a los cubanos a servir uno al otro y no a una ideología en un país en que el gobierno controla la mayoría de los aspectos de la vida.

Alrededor de 10% de los cubanos asiste regularmente a misa y la iglesia ha tratado de aprovechar la ligera apertura que bajo el gobierno de Raúl Castro para revivir la herencia religiosa del país.

Tras décadas de hostilidad oficial a la iglesia el gobierno gradualmente le ha dado mayor espacio para operar, ha permitido la reapertura de templos y permitido que sacerdotes dirijan programas educativos, así como programas para atender a pobres, enfermos y ancianos.

Francisco ha balanceado cuidadosamente su deseo de trabajar con el gobierno de Castro en su camino a una reforma interna y su mediación en la distensión en sus relaciones con Estados Unidos, junto con su añeja crítica del comunismo por ser un sistema que reprime el espíritu.