La mayoría de las personas experimentarán por lo menos un diagnóstico erróneo o atrasado en algún momento de su vida, un tema pasado por alto en la medicina moderna pero que puede ocasionar consecuencias devastadoras, según un nuevo informe que solicita cambios urgentes en la atención médica.

Obtener el diagnóstico correcto, en el momento correcto, es crucial, pero el estudio del Instituto de Medicina (IOM) publicado el martes encontró que los diagnósticos erróneos son poco atendidos.

El principal cambio necesario: "Los pacientes son fundamentales para la solución", dijo el doctor John Ball del American College of Physicians, quien dirigió el comité del IOM.

Eso significa una mejor colaboración entre proveedores de salud pública --médicos, enfermeros, laboratoristas-- y también la inclusión del paciente al equipo. Los proveedores deben tomarse más en serio las quejas de los pacientes, proporcionarles copias de los resultados de los análisis y otros registros con más rapidez, y motivarlos a preguntar: "¿Podría ser otra cosa?".

Otro cambio sugerido: cuando el tercer médico del paciente finalmente obtiene un diagnóstico correcto, debería ser la norma que dicho médico le llame a los otros y diga: "Resulta que este paciente tenía X y no Y", agregó la presidenta del Foro de Calidad Nacional, doctora Christine Cassel, también integrante del comité. "Es la única forma en que realmente podemos aprender".

Posiblemente el diagnóstico erróneo más recordado en la memoria reciente sucedió el año pasado cuando un hombre liberiano estaba enfermo de ébola y en la sala de emergencias de Dallas le diagnosticaron sinusitis. Thomas Eric Duncan regresó a los dos días más enfermo y finalmente murió.

El estudio encontró que no hay un número exacto de diagnósticos erróneos ni cuántas veces tienen consecuencias graves. Pero hizo un cálculo conservador de que 5% de adultos que buscan atención como pacientes ambulatorios cada año reciben un diagnóstico erróneo.

Esos errores no forman parte de los informes médicos estándar y las autopsias que alguna vez ayudaron a develarlos ya no son comunes. El informe del martes exhorta a que las organizaciones de servicios médicos identifiquen mejor los diagnósticos erróneos para aprender a prevenirlos, e hicieron un llamado al gobierno para incrementar la investigación, incluyendo financiar estudios de autopsias que ayuden a cuantificar el problema.

Las causas son numerosas, desde consultas apresuradas hasta pruebas de laboratorio mal comprendidas.

A Peggy Zuckerman le dijeron que su peligroso caso de anemia se debía a una úlcera estomacal, pero el tratamiento no ayudó y el especialista del hospital descartó otros síntomas. Después de ocho meses, los análisis demostraron que tenía cáncer de riñones avanzado.

"Nunca había estado enferma. No sabía cómo manejar las cosas", recuerda Zuckerman. Doce años después, es defensora de pacientes y les recomienda obtener de inmediato todos sus registros para que sepan qué preguntar.