La justicia paraguaya resolvió el martes otorgar el sobreseimiento a siete ciudadanos sirios tras considerar que fueron engañados al ingresar al país con pasaportes israelíes falsos.

El juez penal de garantías Oscar Delgado dijo por teléfono a The Associated Press que que se trata de Pedro y Nasia Ibrahim, de 91 y 75 años, respectivamente; Mahed Ibrahim, de 19, y su hermano de 12 -ambos nietos de Pedro y Nasia-, además de Suleiman Hassan (27), Shant Issa (25) y su hermano menor de 17 años. Dijo que todos ellos entraron al país el 19 de marzo pasado.

Delgado especificó que los sirios "salieron de Qamishli, una ciudad siria fronteriza con Turquía en donde compraron los pasaportes de personas desconocidas".

"Me dijeron el martes en una nueva audiencia que no desean permanecer definitivamente en Paraguay. Esperan, una vez finiquitado el sobreseimiento, obtener un salvoconducto para viajar a Alemania en donde la pareja de ancianos tiene dos hijos", relató el juez.

Agregó que la fiscalía, por su lado, "debe continuar la investigación, colaborando tal vez con las autoridades de Israel, para detectar en dónde y cómo son falsificados los pasaportes".

El magistrado dijo que la policía los detuvo el 20 de marzo en un hotel de Asunción "al constatar que sus pasaportes eran falsos".

"Tras la primera audiencia, ordené que tuvieran libertad ambulatoria porque dijeron que huían de la guerra en su país", explicó el juez.

La colectividad siria se hizo cargo de los gastos de vivienda y alimentación.

La fiscalía solicitó que se los expulsara inmediatamente, pero el comité local de las Naciones Unidas para ayudas humanitarias les concedió la condición de refugiados políticos ante la evidencia del conflicto en Siria.

Paraguay ha concedido refugio a un total de 24 ciudadanos sirios desde que empezó el conflicto, mientras que otras 40 solicitudes aún están pendientes de resolución.

La colectividad siria centraliza sus actividades en Ciudad del Este, a unos 340 kilómetros de Asunción en la frontera con el estado brasileño de Paraná, dedicándose mayoritariamente al comercio.

Algunas familias de inmigrantes sirios viven en la capital paraguaya.