Los diversos sectores políticos colombianos tuvieron posturas encontradas el martes en torno a la reunión entre los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro para tratar de resolver la crisis en la frontera, que ya lleva más de un mes.

Si bien en la reunión en Quito se consiguió que los embajadores de ambos países regresen a sus sedes diplomáticas, la frontera compartida de 2.200 kilómetros seguirá cerrada hasta nuevo aviso, excepto por un par de ríos que comunican ambas naciones.

Para el senador Iván Cepeda, del izquierdista Polo Democrático Alternativo, lo que pasó el lunes entre Santos y Maduro "es un buen comienzo" porque "se empezó a dialogar después de semanas de tensiones".

En diálogo telefónico con The Associated Press, Cepeda destacó que los embajadores regresen a Caracas y Bogotá, y dijo que espera que los siguientes pasos conlleven a la apertura definitiva de la frontera.

Los mandatarios se reunieron para tratar de poner fin a una crisis que comenzó hace un mes, cuando Caracas decidió cerrar los pasos fronterizos y expulsó a unos 1.600 colombianos. Desde entonces otros 18.000 colombianos, según cifras de la ONU, han salido de Venezuela voluntariamente por temor a represalias.

La actuación de Santos en Quito también fue apoyada por el alcalde de la fronteriza ciudad de Cúcuta, Donamaris Ramírez, quien vía telefónica consideró que al presidente "le tocó lidiar" con los representantes de un país como Venezuela del que se reciben "provocaciones verbales".

Para Ramírez, si Venezuela no vuelve a violar los derechos humanos de los colombianos "el camino que se tomó es por el que el presidente Santos está andando".

En cambio, desde la oposición, encabezada por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), las críticas a la reunión entre Santos y Maduro no se hicieron esperar.

En su cuenta de Twitter, Uribe se preguntó "¿en qué queda la violación de DDHH, el despojo de pertenencias, la expulsión y tortura de colombianos?" en Venezuela.

De acuerdo con el ex gobernante, la reunión de Quito dejó dos conclusiones: no se reabre la frontera y no se hizo nada por las familias de colombianos y venezolanos que han sido separadas a lo largo del último mes.

El martes por la noche en Caracas, Maduro resaltó que Venezuela y Colombia dieron un buen paso para normalizar las relaciones bilaterales y advirtió que a "minorías" en ambos países les gustaría atizar el conflicto.

"Creo que ayer dimos un buen paso para encaminar esfuerzos difíciles para construir una nueva frontera y nuevas relaciones. Dimos un buen paso y hay que sostenerlo ahora", dijo el gobernante durante su programa nocturno de radio y televisión "En Contacto con Maduro".

"Algunos aspiraban, la ultraderecha aquí y allá (...) con la intriga imperial que nunca falta, a que saliéramos de allí quién sabe, el presidente Santos con un ojo morado (amoratado) y yo con un derechazo en el mentón. Una minoría que aspiraba quizás qué, que nos declaráramos la guerra. Hay gente loca", advirtió.

"A nosotros no nos van a dirigir ni extremismo ni locos, tenemos que buscar un punto de equilibrio entre dos modelos, entre dos modos de ser distintos: El modelo que está en Colombia y el modelo bolivariano de Venezuela", resaltó, sin dar otros detalles.

Otro expresidente, el colombiano Andrés Pastrana (1998-2002), también en Twitter opinó que "oyendo (desde Quito) a @JuanManSantos le salimos a deber a @NicolasMaduro por la violación de los DDHH de los colombianos".

Sobre los plazos para levantar el cierre de los pasos fronterizos, Maduro manifestó el martes que es necesario que "la normalización para nosotros pase del hecho de refundar la frontera y hasta tanto en la frontera no garanticemos plenamente el funcionamiento de una economía sana y libre, sin contrabandismo de productos, sin contrabandismo de gasolina, sin paramilitarismo vivo, activo y amenazante, sin ataque a la moneda... y lo garanticemos binacionalmente, bueno la frontera tendrá todas las restricciones que hoy tiene" por un tiempo indeterminado.

"Será una normalización progresiva. Yo planteé, es un tema que va para las mesas de trabajos, un plan de seis meses y que nos pongamos metas", destacó.

Adelantó que en próximos encuentros bilaterales, como el que sostendrán el miércoles las cancilleres de ambos países en Caracas, se va a trabajar para "establecer los plazos y el concepto concreto de la normalización".

Durante años en las regiones colombianas que colindan con Venezuela se come, se hacen negocios y hasta se bebe cerveza venezolana gracias a la gasolina y la comida subvencionada que entra de forma ilegal, mientras sus supermercados se vacían, según Caracas.

Paralelamente, desde que estalló la crisis, el ejército colombiano ha empezado una campaña de vigilancia y destrucción de pasos ilegales para impedir la entrada masiva de productos subvencionados en regiones como La Guajira, una de las más pobres del país, donde hay un 30% de desnutrición y donde 5% de los niños no llega a los cinco años. Hoy todas sus poblaciones están asfixiadas por el cierre fronterizo.

___

El corresponsal de AP Jorge Rueda colaboró con este despacho desde Caracas