Un juez argentino citó el lunes a declarar a dos jefes operativos de la mina Veladero, explotada por la empresa canadiense Barrick Gold en la provincia de San Juan, en el marco de la investigación por un derrame de cianuro.

Pablo Oritja, juez de la Segunda Circunscripción Judicial de San Juan, a 1.265 kilómetros al oeste de Buenos Aires, tomará declaración testimonial el martes al gerente de operaciones, Antonio Adames, y al de procesos, Walter Pizarro.

Ambos estaban a cargo cuando el 13 de septiembre se produjo un incidente en una válvula de la cañería del proceso de lixiviación (extracción de materia soluble mediante un disolvente), lo cual provocó el derrame de cianuro en uno de los recursos de agua adyacentes a la mina.

El magistrado explicó a radio Cadena 3 que resolvió la citación de ambos directivos al vencer el martes el plazo de la suspensión de las operaciones de las minas que él mismo había impuesto en respuesta a una medida cautelar impulsada por un habitante del poblado de Jáchal, el más cercano a la zona del derrame.

"Queremos llevar tranquilidad a la población a través de un dictamen técnico que no hay riesgo de una nueva fuga. Fueron los mismos trabajadores los que dieron aviso del derrame...Se le va a tomar testimonio a los trabajadores", sostuvo el juez.

La empresa ha dicho a través de distintos comunicados que los análisis a las muestras de agua determinaron que "no existe presencia de solución cianurada en ninguno de los cursos de agua de las cuencas hídricas desde la mina Veladero hasta la localidad de Jáchal" y que "no hay motivo alguno que haga suponer que puedan registrarse variaciones de estos resultados". No obstante, aclaró que continúa "monitoreando exhaustivamente" el área.

En cambio, vecinos y organizaciones ecológicas alertaron que el cianuro pudo filtrarse y contaminar los ríos Blanco y Jáchal. El derrame se produjo a 370 kilómetros de la ciudad de San Juan y a 4.000 metros de altura en la Cordillera de los Andes.

Tras el incidente, Barrick envió a un equipo de expertos y técnicos desde Canadá para tomar el control de la gerencia general operativa, las funciones operativas específicas y las de control medioambiental, dijo en un comunicado difundido el sábado.

Pese al informe de la empresa y de las autoridades provinciales descartando contaminación, los habitantes de la zona se niegan a consumir agua corriente y toman en cambio bidones de agua que la Barrick envió a la zona por orden del juez.