La inminente prohibición del gobierno de Haití a la importación de una serie de productos dominicanos a través de la frontera bilateral dejará pérdidas por 500 millones de dólares anuales a la economía de República Dominicana y encarecerá el costo la vida a miles de familias haitianas, según estimaciones de autoridades y empresarios.

Los principales afectados son los propios consumidores de Haití, ya que los precios de los productos básicos se encarecerán, consideró el lunes Sadalá Khoury, presidente de la asociación dominicana de exportadores.

El ministerio de Economía y Finanzas de Haití anunció en un comunicado la semana anterior que 23 productos dominicanos, como alimentos básicos, materiales de construcción y de aseo, no podrán entrar al país por la frontera, como ha ocurrido durante años, sino solamente por barco o avión a fin de ser recibidos en las aduanas de Puerto Príncipe o Cabo Haitiano.

La prohibición busca "mejorar el control de calidad" de las importaciones y "garantizar la seguridad de la población", aseguró la entidad.

El gobierno haitiano había insistido en diversas ocasiones que carece de infraestructura aduanal en la línea limítrofe, por lo que los productos dominicanos que ingresan por los puestos fronterizos no siempre pagan impuestos arancelarios, afectando a la economía del país.

"De forma independiente a los ingresos que serán recuperados por el fisco, estas disposiciones contribuirán a promover las inversiones y por tanto la creación de empleos", indicó la asociación de industrias de Haití en un comunicado difundido el fin de semana.

Sadalá insistió que el "método (para que Haití mejore sus ingresos fiscales) no es simplemente cerrarle la frontera a sus principales suplidores".

Los 23 productos incluyen harina de trigo, pastas, aceites comestibles, jugos, pan, cemento, varillas, jabones y detergentes y representan unos 500 millones de dólares anuales, 6% de las exportaciones totales dominicanas y un tercio del comercio bilateral.

El ministerio de Economía y Finanzas haitiano advirtió que a partir del 1 de octubre confiscará los productos incluidos en la lista que ingresen por la frontera, pero no explicó si la medida sólo se dirigirá a los grandes cargamentos o también al comercio minoritario en los mercados fronterizos.

Miles de medianos y pequeños comerciantes haitianos adquieren sin pagar impuestos arancelarios los productos que luego venden a granel en los 14 mercados que funcionan en la frontera.

José del Castillo, ministro de Comercio dominicano, explicó que los costos del transporte marítimo y aéreo duplican al terrestre, impactando en el precio final para los consumidores haitianos y en la pérdida de competitividad para los empresarios dominicanos.

La medida también afecta al principal sindicato de choferes dominicanos, ya que cerca de 200 camiones ingresan a diario Haití cargados con mercancías comerciales y materiales de construcción.

La asociación de industriales dominicanos tenía previsto reunirse por la tarde para analizar el impacto de la prohibición haitiana y buscar soluciones. La asociación de exportadores dominicanos participaba el lunes en un taller con el Banco Mundial en busca de nuevos mercados para sus productos en otros países del Caribe.

Las nuevas disposiciones aduanales representan una nueva fase de las tensiones entre los dos países que comparten la isla La Hispaniola, luego de que en agosto el gobierno dominicano comenzó a repatriar a los haitianos que no tienen permiso migratorio.

Además de las repatriaciones, cerca de 70.000 personas han regresado a Haití de forma voluntaria, según estadísticas de las autoridades migratorias dominicanas. El gobierno de Haití insiste que las repatriaciones crearán una inminente crisis humanitaria.