El gobernador del banco central de Moldavia renunció el lunes después de semanas de protestas por la desaparición de más de 1.500 millones de dólares de tres bancos en la nación.

Dorin Dragutanu renunció y acusó a políticos de interferir con los asuntos internos del banco.

Agregó que si los políticos seguían presionándolo, "diré la verdad, especialmente ahora que tengo las manos libres".

Dragutanu dijo que algunos políticos trataron de desacreditar el banco central. El primer ministro Valeriu Strelet replicó que a Dragutanu no le agradaba que los políticos formularan preguntas legítimas sobre el banco.

Decenas de miles de manifestantes iniciaron una protesta en una plaza peatonal el 6 de septiembre donde instalaron carpas para reclamar una investigación sobre el dinero desaparecido antes de una elección parlamentaria en noviembre pasado. Unos 200 siguen protestando.

Un banco de propiedad estatal y otros dos de propiedad de inversionistas moldavos y rusos quedaron bajo la administración del banco central y serán liquidados para octubre. Las pérdidas fueron cubiertas por reservas del estado.

Parte del dinero fue transferido a bancos rusos, según una investigación parlamentaria interna.