Centenares de manifestantes libaneses cruzaron el domingo un cordón de agentes antidisturbios en su marcha hacia el parlamento, en la más reciente movilización dentro de una oleada de protestas que dieron inicio con una crisis de la basura y se ampliaron contra la clase política del país.

Horas antes durante el día, miles marcharon por las calles de Beirut para exigir la rendición de cuentas a funcionarios y nuevas elecciones parlamentarias. También demandaron una solución sustentable a las pilas de basura acumuladas en las calles de Beirut.

Las fuerzas de seguridad cerraron el tránsito en las calles que conducen al parlamento, el destino final de la protesta. Los manifestantes elevaban sus manos para mostrar que iban desarmados al tiempo que gritaban "pacíficos" a coro.

"El pueblo es el principio de la autoridad", dijo el organizador de la protesta Ajwad Ayyash ante la multitud, cuyo número comenzó a decrecer a medida que caía la noche. "Esta es la plaza del pueblo. Insistimos en nuestro ingreso para que podamos tener elecciones".

La Plaza de L'Etoile está afuera del parlamento. El parlamento ha ampliado en dos ocasiones su periodo en una medida controvertida adoptada en medio de las discrepancias en torno a una nueva ley electoral. Los anteriores comicios se efectuaron en 2009.

Después de más de una hora de tensión y algunos altercados, los manifestantes rebasaron el cordón policial. La policía les permitió avanzar por la calle que conduce a la plaza y al parlamento, pero estableció un nuevo cordón más cercano al legislativo. Fuerzas de seguridad adicionales fueron desplegadas en tanto que aumentaba la tensión en el lugar.

Lo que comenzó en julio como protestas contra la acumulación de basura en las calles se ha convertido en el movimiento de protesta más grande en años en Líbano dirigido contra toda la clase política.

El movimiento ha aumentado de dimensión y conjunta a diversos grupos con exigencias distintas que protestan contra lo que describen como la disfunción del gobierno. Las fricciones han sido recurrentes entre la policía y los manifestantes.

Horas antes el domingo, simpatizantes furiosos del presidente del parlamento, Nabih Berri, atacaron a un grupo de manifestantes que exhibía un retrato del legislador, al que acusaban de corrupción con otros políticos.

Una reyerta concluyó con el arresto de un partidario de Berri que había intentado herir con un cuchillo a un manifestante.