El papa Francisco se reunió el domingo con el líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, en su segunda jornada en Cuba en la que llamó a servir a la gente más que a las ideologías y a no cerrarse frente a quien piensa diferente.

En un país donde muchos cubanos se han quejado de un sistema en el que prácticamente todos los aspectos de si vida están bajo el control de las autoridades, Francisco pidió en particular a los jóvenes no encerrarse "en los conventillos de las ideologías" y mantener sus mentes abiertas.

Francisco inició su día con una misa campal en la Plaza de la Revolución de La Habana, frente a miles de personas y bajo la icónica imagen del Che Guevara, en la que centró su homilía en la importancia de servir al prójimo y no a una ideología.

"Nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve de ideas, sino que se sirve a las ideas", dijo Francisco.

Creyentes y no creyentes se dieron cita en la plaza antes del amanecer, y estallaron en vítores cuando el Papa apareció entre la multitud a bordo de un papamóvil abierto a los lados. Francisco recorrió su camino hasta el altar lentamente a través de las masas y se detuvo a besar niños que lo esperaban.

Aunque la mayoría de los cubanos son nominalmente católicos, menos del 10% practican su fe. Cuba es el país menos católico de América Latina.

El Vaticano informó que unas 200.000 personas asistieron a la misa, un número mayor a otras celebraciones que oficiaron ahí sus predecesores Benedicto XVI en 2012 y San Juan Pablo II en 1998.

Poco antes, en una parada que hizo el papamóvil antes de llegar al templete desde donde oficiaría la misa, un hombre se acercó y le dijo algo animadamente hasta que personal de seguridad lo retiró, según imágenes de video.

Simpatizantes de un grupo de disidentes, aseguraron que era un opositor. Berta Soler, líder del grupo opositor de las Damas de Blanco, dijo que entre 22 y 24 miembros de su organización que asistieron a la misa fueron detenidos por agentes de seguridad cubanos.

Más tarde, otras dos mujeres de la oposición dijeron que agentes las detuvieron y no pudieron asistir a un servicio en la Catedral de La Habana, al que las había invitado el Vaticano. El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, confirmó que algunos disidentes fueron invitados a los eventos papales pero que desconocía las razones por las que no llegaron.

En lo que varios anticipaban, el papa sostuvo un encuentro privado con el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, con quien platicó sobre los grandes temas que enfrenta la humanidad, como el medio ambiente y el sistema económico global.

Un video oficial mostró a Francisco y a Castro, de 89 años, sentados frente a frente, y luego a varios miembros de la familia del ex presidente junto a ellos. El ex líder cubano aparecía con una sudadera y el papa estaba vestido de blanco.

El encuentro reunió al líder más influyente de Cuba en la última mitad del siglo XX y primer papa latinoamericano, a quien muchos cubanos le dan crédito por abrir un camino para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la isla y Estados Unidos. Después de su visita a Cuba, el papa vuela a Washington en su primer viaje a EE.UU.

Los cubanos han elogiado desde hace días el apoyo del papa para avanzar en la normalización de relaciones con Estados Unidos. Incluso el mismo papa llamó la víspera a los líderes de ambos países avanzar aún más en ese camino y consideró que las negociaciones son ejemplo para el mundo.

"Como cristianos, la visita de Francisco es muy importante para la fe, para el perdón, para la reconciliación, para subsanar las heridas que puedan existir entre los cubanos de aquí y de allá", dijo Yenisley González, de 29 años, que vino de Villa Clara, al este de La Habana, para asistir a la primera misa.

Los cubanos están cada vez más preocupados por la creciente desigualdad, en un país donde los que tienen acceso al capital proveniente del extranjero pueden vivir vidas de relativo lujo mientras que otros apenas pueden alimentarse, lo que ha generado celos y divisiones.

"Francisco llega a Cuba en un momento histórico para Cuba, un momento en que Estados Unidos reconoció el error del bloqueo", dijo Diego Rodríguez, un jubilado estatal de 69 años. "Se sabe que él va a hablar en el Congreso y el papel fundamental que él jugó en el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos eleva la importancia, el valor y la esperanza de esta visita", añadió.

El pontífice sostuvo también una reunión privada con el presidente Raúl Castro, quien asistió a la misa acompañado por su colega argentina Cristina Fernández.

Luego acudió a una reunión con sacerdotes y religiosos, a quienes pidió no caer en la tentación de la riqueza y concluyó la jornada con un encuentro con jóvenes, donde les pidió no cerrarse a los demás sólo por no compartir una ideología o pensar distinto. Y los instó a buscar el bien común.

"Una familia se destruye por la enemistad, un país se destruye por la enemistad, el mundo se destruye por la enemistad", dijo.

Interrogado sobre si el mensaje del papa a los jóvenes podría tener una lectura política en un país que ha sido gobernador por un solo partido, el vocero Lombardi se limitó a decir que "eso es lícito". No obstante, de inmediato dijo que Francisco no suele hacer discursos "explícitamente políticos", sino dar principios políticos que cada uno puede aplicar.

El papa viajará el lunes hacia la ciudad de Holguín, en el oriente de la isla, donde oficiará su segunda misa masiva. Por la tarde partirá hacia Santiago, también en el este, desde donde el martes partirá hacia Estados Unidos, en la continuación de su gira.

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Los periodistas de Associated Press Nicole Winfield y Michael Weissenstein contribuyeron a este despacho.