Los migrantes que solían seguir una misma ruta hasta Europa occidental sabían exactamente a dónde querían ir y cómo llegar. Eso ya es imposible en las actuales circunstancias.

La travesía se ha vuelto un desorden agotador, caótico e impredecible a causa del cierre de las fronteras en los estados de los Balcanes y las discrepancias entre ellos para enfrentar una marea humana sin precedentes que cruza sus territorios.

La decisión de Hungría de cerrar el 15 de septiembre su zona limítrofe con Serbia desató una reacción en cadena en Croacia y Eslovenia, en tanto que los migrantes que huyen de la violencia en sus países se han visto obligados a desplazarse rápidamente de una frontera a otra en su intento desesperado por encontrar una ruta por la que puedan llegar al norte de Europa antes del siguiente cambio de reglas.

Unos 10.000 migrantes ingresaron el sábado en Austria después de andar varios días de un país a otro o hallar sus rutas obstruidas con vallas de alambre de cuchillas, barricadas en puentes, policías antidisturbios y guardias fronterizos que utilizan perros.

Algunos hicieron trayectos caóticos desde Serbia hasta Austria, después de cruzar por Croacia y Hungría.

El ministro del Exterior de Hungría acusó a Croacia de trasladar a territorio húngaro a cientos de migrantes en autobuses, mientras que el primer ministro de Eslovenia acusó a Croacia de incumplir sus responsabilidades europeas.

Decenas de miles de migrantes más tienen previsto ingresar en Europa, mientras que numerosas personas que huyen de conflictos y la pobreza en el Oriente Medio, Africa y Asia cruzan el mar desde Turquía hacia Grecia a fin de dirigirse al norte de Europa por Macedonia, Serbia y Hungría.

"No tengo idea a dónde me llevará este recorrido, porque desconozco qué frontera estará abierta después de Serbia", dijo el sábado el iraquí Mustafa Alrufay, de 26 años, en un campamento de refugiados en Gevgelija, Macedonia. "Tampoco sé qué país me aceptará y si encontraré albergue seguro para vivir y trabajar".

Unos 5.000 migrantes cruzan a diario Macedonia, según la Unión Europea.

Por su parte, la guardia costera italiana dijo el sábado que coordinó en un solo día el rescate de 4.343 migrantes que iban en embarcaciones de contrabandistas en las peligrosas aguas del Mediterráneo frente al litoral de Libia.

En otra acción similar, un barco noruego rescató a otras 335 personas. La guardia costera griega recuperó el cadáver de una niña de cinco años cuya embarcación se hundió en aguas frente a la isla de Lesbos. Otras 14 personas continuaban desaparecidas.

Por mucho tiempo los migrantes han emprendido travesías por el Mediterráneo que pueden costarles la vida a fin de alcanzar Europa, propósito para el que recurren a contrabandistas.

Sin embargo, la decisión de Hungría de cerrar su frontera con Serbia los ha obligado a buscar rutas totalmente nuevas.

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Kirka informó desde Zagreb, Croacia. Contribuyeron a este despacho Dalton Bennett, en Harmica, Croacia; Vanessa Gera y Alex Kuli, en Budapest, y Kirsten Grieshaber, en Berlín.