El despacho de la arquitecta libanesa Zaha Hadid no competirá por el diseño del nuevo estadio nacional de Tokio en que se llevarán a cabo los Juegos Olímpicos de 2020.

La empresa trató de entrar a la competencia aun cuando su diseño original fue seleccionado y luego desechado debido a que su costo se calculaba en 250.000 millones de yenes (2.000 millones de dólares).

El gobierno comenzó a recibir ofertas para el proyecto del estadio nacional con un costo máximo de 155.000 millones de yenes (1.300 millones).

El despacho de Zaha Hadid, encabezado por la ganadora del premio Pritzker, el más importante de la arquitectura, había planeado aliarse con la firma japonesa de diseño e ingeniería Nikken Sekkei para ganar el proyecto.

Pero ambas compañías no pudieron conseguir una constructora y anunciaron que no participarían en la competencia.

El gobierno y el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio estaban a favor del diseño original que podría convertirse en un nuevo sitio de referencia de la ciudad pero la creciente deuda pública provocó dudas sobre la pertinencia de ejecutar esas obras tan costosas.

La carencia de trabajadores de la construcción y el costo de los materiales también son un problema potencial para los contratistas quienes deberán apresurarse para cumplir con la exigencia del Comité Olímpico Internacional de que el estadio se encuentre listo para comienzos de 2020.