Miles de migrantes que llevaban días atrapados en el sureste de Europa comenzaron a llegar a Austria el sábado por la mañana, después de que Hungría los escoltara hasta la frontera.

La policía austriaca registró 6.700 nuevas llegadas desde Hungría a partir de la medianoche. Unas 4.200 personas cruzaron la frontera en Heiligenkreuz, cerca de la ciudad sureña de Graz, mientras que las demás emplearon el cruce de Nickelsdorf, cerca de Vienta, señaló el portavoz policial Helmut Marban.

Los controles de frontera siguen vigentes y se revisan vehículos seleccionados y a los que viajan dentro para solicitar documentación de viaje, señaló la policía.

Estos movimientos llegan después de que miles de migrantes, muchos sin agua ni comida, se vieran atrapados en el sureste de Europa, en algunos casos durante varios días, después de que varios países empezaran a cerrar fronteras en su ruta hacia la Europa occidental.

El camino se vio obstaculizado primero en Hungría, que selló su frontera sur con Serbia con una cerca de alambre de cuchillas y empleó otras medidas de fuerza para mantener a la gente fuera.

Eso causó un desplazamiento masivo de más de 15.000 personas que llegaron a Croacia en tres días. El país se vio sobrepasado y empezó a escoltar a la gente a la frontera con Hungría.

Como respuesta, Hungría transportó a los migrantes a la frontera con Austria por autobús y tren.

Mientras tanto, Eslovenia cerró sus fronteras y el viernes utilizó gas pimienta contra migrantes.

Sin embargo, algunos consiguieron cruzar antes de que se aplicaran las nuevas medidas de seguridad, y cientos de personas acamparon durante la noche en Obrezje, una localidad al otro lado de la frontera con Croacia. Las autoridades sólo permitieron la entrada a un número limitado de familias con mujeres y niños. Muchos migrantes levantaron tiendas, mientras otros hacían lo que podían por mantenerse calientes cuando bajaron las temperaturas durante la noche.