Corea del Sur avanzaba hacia los preparativos para reunir a familias separadas por la Guerra de Corea entre 1050 y 1053, pese a las declaraciones de Corea del norte sobre nuevos lanzamientos de cohetes y pruebas nucleares.

Las autoridades surcoreanas han indicado que intentarán seguir con los planes de reuniones entre el 20 y el 26 de octubre en el complejo turístico norcoreano de Diamond Mountain, aunque Pyongyang lance un satélite antes del encuentro.

Los analistas creen que una provocación drástica del gobierno norcoreano podría poner en peligro las reuniones, ya que de forma inevitable avivaría la tensión militar en la dividida península.

Una prueba nuclear o el lanzamiento de un satélite violarías resoluciones de Naciones Unidas, en el segundo caso porque la tecnología de cohetes necesaria para el lanzamiento también podría utilizarse para desarrollar misiles de largo alcance.

Los dos países acordaron celebrar las reuniones en un acuerdo en agosto para suavizar las hostilidades.