Rusia estudiaría el envío de fuerzas a combatir en Siria si el gobierno en Damasco lo pide, dijo el viernes un vocero del presidente Vladimir Putin.

Dmitry Peskov respondió así a declaraciones del canciller sirio Walid al-Moallem, quien negó que hubiera fuerzas rusas en combate junto con las del gobierno sirio, pero que Damasco pediría ayuda a Moscú si fuese necesario.

Si se presenta ese pedido, será "discutido y analizado", dijo Peskov.

Al-Moallem dijo a la televisión siria el jueves por la noche que por el momento el ejército era capaz de combatir por su cuenta y lo que necesitaba por parte de Rusia era municiones y armas. Dijo que Rusia ha "acelerado" esos envíos.

Estados Unidos ha expresado preocupación por la presencia militar creciente en Siria, cuyo objetivo, cree, es apuntalar el régimen del presidente Basar Asad.

Rusia ha pedido una coalición amplia para combatir al grupo Estado Islámico, y el canciller Serguei Lavrov exhortó a Washington y sus aliados a actuar como "socio" del gobierno sirio en esa lucha.

Rusia ve en el grupo Estado Islámico una amenaza directa a su propia seguridad debido al gran número de ciudadanos rusos que se han sumado a la milicia terrorista. Teme que después de adquirir experiencia en Siria e Irak, algunos regresen para realizar atentados en territorio ruso.

El viernes, el general Serguei Smirnov, subjefe del servicio de inteligencia FSB, dijo que Rusia está enterada de que 2.400 ciudadanos suyos militan en el Estado Islámico. En abril, se había estimado que eran 1.700, según Smirnov.

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Albert Aji contribuyó a este despacho desde Damasco.