Jason Day tenía anotados ya siete birdies y un eagle en su tarjeta, merced a un tiro de casi 80 metros que embocó desde una trampa de arena. Cruzaba un puente en el campo, durante el BMW Championship, cuando alguien lo saludó y le preguntó cómo estaba.

Jordan Spieth estaba a unos pasos, escuchó la pregunta y decidió responder en nombre de Day, entre risas.

"¿De verdad? ¿Le estás preguntando eso?", dijo Spieth.

Day nunca ha estado mejor. Recorrió con maestría el Comway Farms y se ubicó en 10 golpes debajo del par luego de 17 hoyos, cuando una tormenta eléctrica obligó a interrumpir la ronda inicial. Su último golpe fue un tiro de salida de casi 350 metros, con el viento de espaldas, que depositó la pelota en una zona de pasto ligeramente crecido, a poco más de 40 metros del hoyo 9.

Si emboca con ese tiro, Day se anotaría un 59. Y ni siquiera lo sabía.

"Pensaba que es un par 72, así que yo estaba pensando '10 bajo par, no hay oportunidad alguna de que lo logre'. Pero si entra, qué bueno", comentó. "Por ahora, sólo trato de jugar lo mejor posible. Intento tener un buen comienzo".

Day estará jugando mejor que nadie por el momento. Ganó tres de los últimos cinco torneos, incluido su primer major. Una victoria en el tercer certamen de los playoffs de la Copa FedEx lo colocaría en el sitio de honor del ranking por vez primera.

Y pocos podrían polemizar sobre esa ubicación.

Cuatro golpes detrás de Day marchaba Daniel Berger, novato en la Gira de la PGA, quien se apuntó una ronda de 65, seis bajo par. Brendon Todd firmó una tarjeta de 66.

Sólo 17 golfistas completaron la primera ronda.

Spieth, quien no pasó el corte y perdió el primer lugar del escalafón, logró un hoyo en uno en el 2, un par tres. Es la primera vez en 72 hoyos que se ubica abajo del par en cualquier ronda de un certamen.