La FIFA suspendió el jueves a su secretario general Jerome Valcke y ordenó que se abra una investigación sobre una conducta presuntamente antiética, con lo que alcanzó nuevas alturas el escándalo que afecta al organismo rector del fútbol mundial.

Valcke, quien ha sido secretario general durante los últimos ocho años, bajo las órdenes del presidente Joseph Blatter, fue horas antes el blanco de una serie de acusaciones sobre un acuerdo a fin de vender en el mercado negro numerosas entradas para los partidos de la Copa del Mundo de 2014.

"La FIFA ha anunciado hoy que su Secretario General Jerome Valcke ha sido cesado de sus funciones con efecto inmediato y hasta próximo aviso", indicó el órgano en un escueto comunicado que no dio más detalles. "Se han puesto en conocimiento de la FIFA ciertas alegaciones acerca del Secretario General y la FIFA ha solicitado a la Comisión de Ética de la FIFA que inicie una investigación formal".

Una llamada al teléfono móvil de Valcke no encontró respuesta el jueves por la noche. Se desconoce si se encontraba ya en Rusia, donde este viernes comenzaría a marcarse la cuenta regresiva de 1.000 días para el comienzo del Mundial de 2018, en la Plaza Roja de Moscú.

El dirigente francés de 55 años tiene como tarea principal la organización del Mundial, el suceso deportivo que más televidentes atrae en el mundo, y que le generó a la FIFA ingresos por unos 5.000 millones durante la última edición, en Brasil.

Un presunto acuerdo vinculado con ese Mundial amenaza con poner fin a la gestión de Valcke meses antes. El ex periodista televisivo y ejecutivo de "marketing" deportivo tenía previsto dejar el puesto el 26 de febrero, junto con Blatter, en medio de las investigaciones que siguen autoridades estadounidenses y suizas sobre la FIFA, por supuesta corrupción.

El jueves por la mañana, un ex socio de la FIFA para la venta de boletos lanzó acusaciones, según las cuales, Valcke distribuía entradas para los partidos más atractivos en Brasil, a un precio que representaba el triple del original.

Benny Alon, el ejecutivo de "marketing" esgrimió también una acusación no probada, acerca de que Valcke se disponía a obtener un lucro personal a partir de ese acuerdo.

The Associated Press pudo consultar un contrato, distribuido por Alon. Según el documento, se distribuirían 8.750 boletos para los mejores lugares en cada Copa del Mundo, desde Sudáfrica 2010 hasta Rusia 2018.

El ejecutivo israelí-estadounidense mostró a los periodistas copias de varios correos electrónicos, en los que Valcke se referiría a las ventas potenciales de entradas como su "fondo de pensión".

Un abogado de Valcke en Nueva York dijo en un comunicado que su cliente "niega categóricamente las acusaciones inventadas e indignantes".

"El señor Valcke jamás recibió ni accedió a aceptar dinero alguno u otra cosa de valor de manos del señor Alon", escribió Barry Berker, del despacho Kramer Levin Naftalis & Frankel.

Por su parte, el Comité de Ética de la FIFA se negó a confirmar si está en curso una investigación específica sobre Valcke.

"El panel destaca que, por principio, analizará toda la información que se le ha mencionado sobre su propio acuerdo", indicó el grupo en un comunicado.

No está claro quién tomó la decisión respecto de Valcke, considerado la mano derecha de Blatter en las oficinas generales de la FIFA.

Desde junio, la firma estadounidense de abogados ha asesorado a la FIFA y ha realizado una investigación interna sobre actos presuntamente indebidos.

Alto y elegante, Valcke era uno de los rostros públicos de la FIFA desde hace varios años.

El ex presentador de la televisión francesa solía mostrarse dispuesto a atender a los periodistas, en un contraste con los prominentes miembros del comité ejecutivo de la FIFA, más reservados e incluso hostiles al escrutinio de la prensa.

Valcke ascendió al principal puesto administrativo del organismo poco después de su despido en 2006, durante un escándalo.

Como director de "marketing", se le implicó en engaños a Mastercard, patrocinador del Mundial, durante conversaciones para renovar un contrato.

Eventualmente, la FIFA y Blatter suscribieron un convenio con Visa, lo que derivó en una demanda legal interpuesta por Mastercard. En ese caso, la FIFA llegó a un arreglo por 90 millones de dólares.

La conducta y ética de negocios de Valcke fueron duramente criticadas por un juez que atendió el caso en Nueva York.

La FIFA despidió a Valcke y a otros funcionarios involucrados en el acuerdo. Varios meses después, lo recontrató como secretario general, tras la reelección de Blatter.

El máximo organismo del fútbol enfrenta una crisis desde mayo, cuando se revelaron las investigaciones federales sobre soborno y corrupción, que implican a prominentes dirigentes de este deporte.

Valcke fue identificado como la persona que había procesado transferencias por 10 millones de dólares desde cuentas de la FIFA que, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, constituían sobornos para que dirigentes de la CONCACAF apoyaran la candidatura de Sudáfrica para organizar el Mundial de 2010.